martes, 13 de diciembre de 2016

EL PASO DE ABEJA



EL PASO DE ABEJA.
Historia de un descubrimiento que revolucionó la apicultura.


Fernando Calatayud
Apicultor y Dr. en Ciencias Biológicas


Lorenzo Lorraine Langstroth revolucionó la apicultura en 1851 aunando las ideas del paso de abeja y los marcos móviles y diseñando el prototipo de las colmenas modernas. 

Podemos decir que con su descubrimiento nació la apicultura tal como ahora la entendemos
 Por aquel tiempo ya se habían logrado grandes avances, tanto en la biología de la abeja melífera como en las técnicas apícolas. De hecho, se habían diseñado colmenas con panales adheridos a listones que permitían cierta movilidad, pero sin grandes posibilidades. También se había incorporado la idea del panal encajado en un marco, pero sólo se utilizó en las pequeñas alzas superiores reservadas para el almacén de miel y no en los cuerpos o cámaras de cría. Prokopovich, un apicultor ucraniano, ya diseñó hacia 1806 una colmena de este tipo y parece ser que este hecho se difundió. Incluso la percepción de que las abejas necesitaban un espacio de paso entre los panales, ya fue hecha anteriormente por Huber y otros naturalistas.
 






De todas formas, estos logros, todavía inconexos, conseguían a duras penas sacar a la apicultura del largo letargo de las colmenas de panales fijos.
La luminosa idea de Langstroth.
Fue entonces cuando Lorenzo Lorraine Langstroth con esta amalgama de conocimientos y su inspiración, destiló la luminosa idea de usar en el diseño de una colmena los marcos móviles y el paso de abeja. Langstroth, que era un buen aficionado a la apicultura y tuvo además la oportunidad de hacerse eco de todos estos avances, tanto los de índole técnico como los de biología de la abeja melífera, aplicó el concepto que ya se había usado en las alzas de miel a la cámara de cría y estableció una distancia de unos 9,5 mm para separar los marcos de las paredes de la colmena y entre ellos. Desde entonces, este espacio o paso de abejas ha sido el eje principal en la construcción de las colmenas movilistas modernas.
Por su interés y testimonio, transcribimos lo que Langstroth anotó en su diario en el otoño de 1851:
"Ponderando, como yo había hecho a menudo, cómo podía salvar la desagradable necesidad de cortar los anclajes de los panales a las paredes de las colmenas, y rechazando por razones obvias la opción de ajustarlos a estas paredes, vino a mi mente la idea evidente de usar el mismo espacio de abeja que se usaba en las pequeñas alzas para miel, y en un momento los marcos móviles suspendidos, mantenidos a una distancia adecuada uno de otro y de la caja que los contiene, se hicieron realidad. Viendo por intuición, como había sido, el fin del comienzo, apenas pude contenerme de gritar mi eureka en las calles. " 
Como vemos, desde un primer momento, Langstroth ya percibió la trascendencia de su idea.




Diseñó su colmena con marcos móviles de tal forma que éstos iban encajados en el cuerpo separados por la distancia ya mencionada. Además, se podrían añadir más cámaras o alzas en la parte superior, de tal forma que entre el borde inferior de los marcos del alza y los cabezales del cuerpo inferior se respetara también esta distancia de aproximadamente 9,5 mm . El éxito fue completo cuando se comprobó que, en general, las abejas respetaban esta distancia y después de construir los panales en el espacio interno de los marcos, no añadían puentes de cera ni panales de refuerzo entre ellos. Esto permitía al apicultor extraer los panales sin romperlos. Se podían observar los panales de cría o de miel y luego colocarlos, sin más quebrantos para la colonia de abejas, en su lugar original. También se abría la posibilidad al intercambio de panales entre distintas colmenas.
En definitiva, este diseño de colmena fue revolucionario y marcó el inicio de una nueva etapa en la apicultura; se pasó de una apicultura eminentemente fijista a otra movilista moderna. 
El diseño básico de esta colmena se extendió por todo el mundo y dio lugar a multitud de variantes, tanto en las medidas de los marcos como en el número de ellos o en el aspecto externo del cuerpo, pero todos adoptaron y respetaron la regla del "paso de abeja".


Poco después, en 1857, Johannes Mehring incorporó la matriz para fabricar láminas de cera estampada, lo que permitió ahorrar trabajo a las abejas en la construcción de los panales y que éstos fueran más homogéneos. Pero todavía faltaba algo que rentabilizara la extracción de la miel. Esto fue el extractor centrífugo de miel, construido por primera vez por Franz von Hruschka en 1865, que permitía al apicultor extraer la miel de los panales sin dañarlos, dejándolos aptos para ser reutilizados. Para completar el panorama actual podríamos añadir la invención del ahumador tal como lo conocemos, realizada por Moses Quinby en 1875.
Los elementos mencionados son los pilares de la apicultura movilista moderna y siguen plenamente vigentes, con pequeños cambios, en la actualidad.




Se mejoró así el rendimiento en miel de las colmenas y se fue gestando una nueva faceta de la apicultura, aquella que permitía al apicultor vivir de los productos básicos de sus colmenas, entonces la miel y la cera.
Como hemos dicho, sigue vigente el paso de abeja como eje básico en la construcción de las colmenas contemporáneas. No obstante, podemos analizar con un poco más de detenimiento lo que significa este espacio vital para las abejas en su colonia y también algunas consecuencias que se derivan para los apicultores.
El valor del paso de abeja en apicultura.
Si observamos colmenas fijistas o enjambres naturales, podemos comprobar que las abejas construyen sus panales y dejan un espacio para poder transitar entre ellos, este espacio o paso de abejas es, obviamente, una necesidad para la colonia. Este pasillo entre panales puede ser amplio y uniforme, dando lugar a panales paralelos que guardan esta distancia de forma regular, o puede reducirse a túneles o pasos más estrechos en lugares más recónditos o no tan visitados por las obreras.





Podemos establecer, para entendernos, que una abeja necesita un espacio mínimo de al menos 4-5 milímetros para transitar entre los panales. El espacio propuesto por Langstroth equivaldría aproximadamente al paso de 2 abejas superpuestas, es decir, una capa de abejas en la cara de un panal y otra capa en la cara del panal adyacente. Esta distancia, en realidad, las abejas suelen respetarla de forma natural en los panales del nido de cría, donde parece que el paso de abeja es una exigencia vital: trasiego intenso de abejas para alimentar a la cría, procurar una ventilación adecuada y mantener la temperatura del nido.

Donde no parece reinar esta distancia de 9-10 mm propuesta por Langstroth, es entre los panales dedicados a almacenar miel. Aquí, la tendencia natural, sobre todo en épocas de buen flujo de néctar, es almacenar la mayor cantidad de miel en el menor espacio. Para ello, las abejas suelen elevar las paredes de las celdas de los panales de forma que éstos se ensanchan hasta que en el límite pueden quedar a 5 o 6 mm uno de otro, distancia que, en verdad, sería el “paso de 1 abeja”, o el espacio mínimo para permitir el tránsito de una sola capa de abejas, lo cual es posible porque la conservación de los panales de miel madura no requiere tantos cuidados de las obreras de la colmena.





Esto ha tenido una trascripción apícola interesante. El esquema concebido por Langstroth se aplica en realidad a las cámaras de cría, mientras que para las alzas o cámaras de miel se aplica otro esquema. En el mismo espacio que ocupan 10 marcos en un cuerpo de cría, en el alza de miel se colocan 8 o 9 marcos, de tal forma que las abejas pueden construir panales engrosados en estas alzas de miel hasta que quedan virtualmente a unos 5 mm de distancia.

Este método permite un ahorro de cera a las abejas. El apicultor también tiene ventajas: cosecha más miel con menos panales y además éstos, al estar ensanchados y salirse del marco de madera, pueden desopercularse con mucha mayor facilidad y con más satisfacción para el apicultor.

Revisiones actuales.

Se han revisado recientemente estos esquemas básicos para el diseño de las colmenas y para el trabajo del apicultor profesional; en Estados Unidos hay técnicos y apicultores que son partidarios de reducir el número de panales de las cámaras de cría y colocar 9 panales en vez de los 10 de rigor. Si se redistribuye el espacio de un panal entre los 9 restantes, facilita el manejo de las colmenas porque los panales no quedan tan encajados, no suelen presentarse problemas de panales accesorios y el apicultor siempre tiene la opción de cosechar miel de algún panal del nido de cría, con la ventaja de que habrá sido engrosado por las abejas, aumentando el rendimiento en miel y cera






Otro ejemplo lo tenemos en nuestras colmenas Layens. Los cabezales de los marcos de las colmenas autóctonas guardan una distancia tal que suele permitir a las abejas engrosar los panales cuando hay un flujo óptimo de néctar, lo cual suele producir un efecto muy gratificante para el apicultor.

Para los que trabajan con colmenas Layens y dejan a las abejas almacenar miel durante el tiempo suficiente, no es raro observar estos panales engrosados en la zona superior, lateral o incluso en toda su superficie.

También existen más ventajas, en este caso para las alzas de miel que quedan con 8 panales. Una vez ensanchados los panales, con una desoperculación adecuada, se pueden reutilizar de tal forma que la reina no puede realizar la puesta en estas celdas tan profundas, por lo que estamos limitando la expansión del nido de cría. Estas alzas asumen entonces el papel de excluidores de reinas y con mayor seguridad no encontraremos cría en ellas, o a lo sumo algún sector de cría de zánganos. Si sólo tenemos miel, aumenta el rendimiento y mejora la conservación de los panales (perdura el aspecto amarillo de los panales a través de los años y tienen menos problemas con la polilla de la cera). Tanto en el caso de panales Layens como de media alza, el apicultor siempre puede elegir, porque puede ajustar la profundidad del corte al desopercular y devolver así un panal apto para el nido de cría.




A la izquierda un panal de miel engrosado, ambos lados han sido ensanchados y sobresalen del cabezal; a la derecha una vista lateral de un panal de Layens engrosado, estos paneles dan un mayor rendimiento en miel y en cera y son más fáciles de opercular.

Este es un punto de máximo interés para apicultores y fabricantes de colmenas. No es necesario introducir medidas nuevas ni en las cámaras de cría ni en los marcos, quizás sólo en el ancho de los cabezales. De esta forma, tan sólo con pequeños cambios, podemos introducir algunas mejoras en nuestras explotaciones.

Después de estas divagaciones, volviendo al eje del presente artículo, podemos percibir mejor la importancia de la idea que Langstroth lanzó en 1851 y ver cómo en el análisis de la biología de las abejas encontramos respuestas para avanzar en las técnicas apícolas. La apicultura ha recorrido un largo camino en el que se han dado pequeños y grandes pasos, pero si se sabe observar a las abejas con detenimiento y se conocen las técnicas apícolas, todavía se pueden incorporar nuevas mejoras.


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