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viernes, 20 de marzo de 2020

COMO AFECTA EL COVID19 A LA APICULTURA EN ESPAÑA

La pandemia de coronavirus castiga a miles de millones de todo el mundo y los apicultores de todo el planeta no se libran. Primero fueron los chinos, pero ahora la pandemia golpea especialmente a Europa, donde las colmenas están ya en plena primavera. En países como España, Portugal, Grecia o Italia, los apicultores deben afrontar el momento más importante del año en su actividad con la amenaza del Covid19 y las restricciones que se están planteando al movimiento de personas y mercancías.
llevamos unos días observando el sector y hablando con muchos apicultores para analizar la situación. En este artículo damos las claves para comprender cómo está afectando el coronavirus a la apicultura.

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¿Pueden trabajar los apicultores con el coronavirus?

“Me juego la temporada en las próximas dos semanas, no puedo parar”, decía a Apicultura y Miel un apicultor del sur de España hace dos días, al mismo tiempo que se endurecían las restricciones a la movilidad en el país. Y es que ese es uno de los mayores temores de los profesionales de la apicultura: ¿se puede salir a trabajar? ¿Se puede ir a los apiarios?
En el caso de España e Italia, dos de los países más afectados por el coronavirus en todo el mundo, las restricciones al movimiento de personas son fortísimas.El Gobierno español ha aclarado las condiciones de movilidad. En lo que afecta a los apicultores, son estas:Se permite ir al trabajo, con lo que sí, los apicultores puede acceder a los  para atender sus colmenas.No más de una persona por vehículo. Hay mucha confusión con la posibilidad de que vaya más de una persona por vehículo. La Policía Nacional ha dejado claro que no se puede salvo causa de fuerza mayor. Ir a trabajar no se considera causa de fuerza mayor. La sanción para quien incumpla este punto va de 300 a 1.000 euros.



Los camiones y vehículos de los apicultores trashumantes pueden circular, pero siempre que solo vaya una persona en su interior. Hay que tener en cuenta que hoteles, restaurantes y bares están cerrados: en ruta, solo están abiertas las gasolineras, pero muchas tienen cerradas las tiendas, los lavabos y otros servicios. Si viajas con colmenas, lleva bebida, comida y lo necesario para pernoctar en caso de necesidad. Los talleres mecánicos están abiertos, pero no todos.
Salvoconductos. Es aconsejable que aquellas empresas que tienen empleados y siguen operativas les expidan salvoconductos en los que certifiquen que esas personas deben acudir a su puesto de trabajo. Así se evitarán multas.
Cierre de la frontera con Portugal. Muchos apicultores españoles tienen colmenas en zonas limítrofes de Portugal. La frontera entre ambos países se ha cerrado y solo se permite el paso por unos pocos puntos en los 1.200 kilómetros de raya. Los pasos abiertos son: Verín y Tui en Galicia, Fuentes de Oñoro y la N-122 en Castilla y León, Valencia de Alcántara en Cáceres y Caya en Badajoz y el Puente Internacional del Guadiana en Huelva. En todos los pasos hay controles que impiden el tránsito a toda persona que no tenga un motivo justificado.
Otras fronteras cerradas. En Realidad, España ha cerrado prácticamente las fronteras hacia Francia, Marruecos ha cancelado la suya con España y la Unión Europea ha cerrado el acceso a personas de terceros países. Además, la entrada de mercancías por los puertos y los aeropuertos se ha reducido al mínimo. Al mismo tiempo, se reduce la salida de mercancías, con lo que las exportaciones de miel de los países afectados también se ven dañadas.


Suministros de material. Ante esta situación de cierre de fronteras y también de cierre de empresas, los apicultores españoles –y también portugueses y de otros países europeos- pueden sufrir escasez de suministros y materiales. No hay que olvidar que mucho del equipamiento y utillaje habitual de la apicultura procede de China. También de países como Italia, donde la epidemia está causando estragos y tiene paralizada la economía. Un recurso ante las tiendas cerradas es acudir a las tiendas online de material apícola. En ellas se puede conseguir lo necesario y recibirlo por correo.
Menos miel china en el mercado, ¿más miel de otros países?
Una consecuencia positiva del cierre de las fronteras es que deja de llegar miel procedente de China, mucha de la cual es fraudulenta. La Unión Europea considera que un 20 por ciento de la miel que llega de fuera de sus fronteras no es miel, sino algún tipo de jarabe, y China es el país que más miel falsa envía. También es el que más miel de baja calidad vende a la UE.

Con la pandemia, los apicultores chinos han estado recluidos y muchos no han podido trabajar. Además, sus exportaciones no pueden llegar con fluidez a los puertos europeos, así que la miel china verá reducida su presencia en el mercado común. Por tanto, los compradores deberán volver sus ojos hacia el producto local.
Sin embargo, cabe la posibilidad de que la retirada china abra camino a mieles de otras regiones, especialmente de Sudamérica. Son mieles de mejor calidad, pero a precios mucho más bajos que las producidas en Europa, con lo que compiten en condiciones ventajosas. Los apicultores europeos llevan mucho tiempo pidiendo un etiquetado claro en la miel para que los compradores conozcan la procedencia real del producto que compran.
Medidas de protección para apicultores frente al coronavirus
Aunque los apicultores trabajan a menudo solos y en el campo, también deben tomar precauciones para no contagiarse y para no contagiar a otros. Es muy importante que si trabajan en equipos utilicen mascarillas para evitar salpicaduras indeseables.
Además, deben evitar el intercambio de equipo personal: guantes, velo protector, trajes de protección… Todos estos elementos pueden contagiar el virus con facilidad.
En las salas de extracción y procesado de la miel, el personal debe llevar mascarillas y guantes. El coronavirus suspende las protestas de los apicultores.Por último, en Europa, y especialmente en España, el coronavirus ha paralizado las protestas de los apicultores. La última estaba prevista para el día 10 de marzo en Madrid y se suspendió ante la evidencia de que la pandemia ya se extendía por todo el país.
Los apicultores, como otros muchos agricultores y ganaderos, mantienen una lucha para reclamar precios justos, un etiquetado claro de la miel y otras muchas demandas históricas de la apicultura.


miércoles, 8 de enero de 2020

COMO PREVENIR LA DERIVA




En los últimos años, la investigación mundial ha aclarado las causas y consecuencias de la deriva y ha indicado métodos prácticos para resolver el problema. Gran parte de esta investigación fue realizada por   S. Cameron Jay del Departamento de Entomología de la Universidad de Manitoba - Winnipeg - Canadá.

El problema
La mayoría de los apicultores han verificado los efectos de la deriva en sus colmenares en diversas situaciones. Cuando las colmenas de colores similares y todas orientadas en la misma dirección, están dispuestas en una fila sin puntos de referencia cercanos, el desarrollo de la población se desequilibra entre las colmenas de ciertas maneras. Algunas colmenas ganan abejas a expensas de otras. La mayoría de las abejas tienden a moverse de las colmenas centrales de la fila a las colmenas más externas. Si se usan dos o más filas, la mayoría de las abejas se desvían a la fila delantera. A lo largo de la temporada de cosecha, la deriva ocurre  con frecuencia, especialmente cuando las abejas jóvenes realizan sus primeros vuelos de orientación, pero la deriva de  las abejas más longevas también debe considerarse en cierta medida.

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Desventajas de la deriva
La deriva de las abejas afecta directamente la producción de miel de las colmenas individuales de acuerdo con su posición en el apiario.
Los estudios realizados en colmenares  han mostrado diferencias significativas (más de 11 kilogramos por colmena) entre grupos de colmenas dispuestas en hileras y con abejas en condiciones de secuestro libre y grupos organizados para que la deriva se reduzca a los niveles mínimos.
En los colmenares con fuerte deriva, el apicultor debe equilibrar periódicamente la población de colmenas mediante la redistribución de las abejas y la cría o esperar problemas de enjambrazón, desarrollo demasiado temprano en las colonias más pobladas además del debilitamiento, con posibles riesgos de saqueo, para las más  débiles. Cada una de estas posibilidades representa un gasto para el apicultor en términos de problemas de gestión, trabajo adicional, pérdidas de producción, etc.
Además de esto, varias enfermedades pueden propagarse entre diferentes colmenares si la deriva se produce libremente.
Para los apicultores profesionales, todas las desventajas de la deriva se amplifican. Si, por otro lado, se reducen por precaución, habrá una formación uniforme de las poblaciones de colmenar.

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Después de haber resuelto los principales problemas de la primavera ( particiones  movimientos de colmenas de la estación de invierno, reemplazo de las reinas, nutrición, enfermedades, varroa), el apicultor puede, dentro de ciertos límites, manejar un colmenar completo como si fuera una sola unidad, de modo que Al mismo tiempo, cada colonia requiere el mismo tipo de intervención. Tal enfoque reduce los costos de administración y hace que el trabajo sea más fácil y más productivo.
Sin embargo, esto solo es posible cuando los problemas más graves del apiario se han resuelto al comienzo de la temporada en las unidades de base individuales y cuando no hay grandes diferencias en las poblaciones que ocurrieron en el apiario precisamente debido a la deriva.

Algunas precauciones
Existen tres métodos simples que se pueden introducir en el manejo de cualquier colmenar y que resultan efectivos para la reducción de la deriva entre colmenas:
1) el uso de disposiciones de colmena irregulares y no repetitivas y su colocación con la  piquera orientada en diferentes direcciones;
2) el uso de colmenas de colores o rayas de colores encima o delante de la entrada (blanco, negro, amarillo y azul);

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3) uso de puntos de referencia cerca de las colmenas (árboles, arbustos, setos, cercas, etc.).
Estos tres sistemas funcionan bien tanto por separado como en combinación, pero el método de disposición es el más fácil y efectivo de aplicar, sea cual sea el tamaño del apiario. Casi todos los arreglos donde las entradas de las colmenas cercanas se ven en diferentes direcciones funcionan bien.
Alrededor de 8-12 colmenas por estación con diferentes arreglos cercanos entre sí dan excelentes resultados. Se debe dejar al menos 1-1.5 metros entre colmenas adyacentes para que el apicultor pueda moverse fácilmente entre ellas.
Casi todas las disposiciones funcionan bien incluso en lugares no protegidos del viento, pero el uso de cortavientos favorece la reducción de la deriva. Para un profesional esto puede ser un poco difícil con una media de 100 colmenas por apiario hay que reducir las distancias, en estos casos lo mejor que funciona son señales por la parte de la piquera.

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triángulos círculos rectángulos cruce o colores llamativos que las abejas puedan distinguir
Al elegir una disposición particular o una serie de disposiciones, el apicultor debe tener en cuenta lo siguiente: el área ocupada por el colmenar, la presencia o ausencia de cortavientos, la facilidad de ejecución de las obras, la línea de vuelo del las abejas, según la disposición, el acceso para cualquier equipo pesado que se utilice ( carretillas, carros de carga, etc.) y, por último, pero no menos importante, las preferencias personales del propio apicultor.

Fuente:
SC Jai (de BRA Research News n "4)

domingo, 1 de diciembre de 2019

PREVENCIÓN Y CONTROL DEL PILLAJE



Prevención y control del pillaje  
El pillaje es el impulso fuerte e incontenible de la abeja por robar sustancias dulces y fundamentalmente miel, ante situaciones predisponentes de lo más diversas y en presencia de un estímulo desencadenante determinado. Las abejas se ponen en una estado de excitación muy particular con movimientos oscilantes y frenéticos.

Los principales factores que predisponen al pillaje  
La escasez de néctar en las flores.
Cuando se corta bruscamente el ingreso de néctar después de una buena recolección. La disminución del ingreso de néctar después de la mielada en otoño deja muy propensas a las abejas al pillaje, el menor descuido puede causar grandes molestias por la agresividad que provoca y pérdidas de colmenas por matanzas de abejas en combate.

Cuando el tiempo es inestable y hay pronóstico de tormenta, las abejas están muy dispuestas a pillar y además, se ponen muy agresivas.
Los días de mal tiempo, nublado, llovizna, lluvias prolongadas que lavan el néctar de las flores o hacen difícil la tarea de recolección. etc.
Colmenas con muy pocas reservas están siempre mucho más dispuestas a pillar que las colmenas que tienen abundantes reservas de alimentos.
Después de una cosecha inadecuada e imprudente en la que no se dejan reservas a las colonias se las expone al impulso de pillar.



Ante las situaciones mencionadas anteriormente las abejas están predispuestas al pillaje, pero para que comiencen el proceso debe haber un detonante o estímulo.

Estímulos desencadenantes o detonantes del pillaje

El olor a miel es un estimulante fenomenal del pillaje, el olor a la cera y el propóleos también lo son. Las abejas se ponen ávidas de todas las sustancias dulces; jugos de frutas, coberturas de postres, tortas,  jarabe de azúcar etc.

En situaciones en que las abejas están predispuestas al pillaje, ante el menor estímulo se desencadena el fenómeno, pero apenas cambian los factores predisponentes, o desaparecen los estímulos, cesa el estado nervioso y frenético que impulsa a las abejas a robar, comúnmente llamado; “Pillaje”.
Puede suceder que en ciertas horas del día se corte el ingreso de néctar, observándose síntomas de pillaje y luego, cuando vuelve a entrar néctar a la colonia, automáticamente todo vuelve a la normalidad. Lo mismo ocurre con las condiciones climáticas. Hay veces que las abejas están muy pilladoras, y en determinado momento, de golpe dejan de robar, como por arte de magia se retiran y siguen con sus tareas habituales.



De la misma forma, cuando se elimina el factor detonante o estimulante también se corta el pillaje. Si el olor a la miel es el estimulante, limpiando todos los vestigios de miel, se corta el pillaje.

El pillaje está muy relacionado con la agresividad, hasta las colonias mansas, ante el acoso de las demás abejas se inquietan y se ponen agresivas.

¿Cómo prevenir el pillaje?

Fundamentalmente  hay que evitar los factores predisponentes y eliminar todos los estimulantes o detonantes del pillaje.
Como medida preventiva es muy aconsejable cosechar después que pase el flujo principal de néctar  porque las abejas están más agresivas y estresadas por el gran trabajo que representa la cosecha y deshidratación del néctar y antes de que decline mucho la mielada porque se ponen  agresivas, muy predispuestas al pillaje.

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Evitar el trabajo con las colmenas en días nublados y de inestabilidad manifiesta.Para evitar el pillaje hay que dejar todo lo que pueda liberar olor a miel o jarabe en el sector del apiario opuesto a la dirección del viento, de tal manera que éste no llegue tan rápido a las abejas. Comenzar a revisar primero las colmenas que están ubicadas en el apiario, del lado opuesto a la dirección del viento. No dejar por mucho tiempo las colmenas abiertas y expuestas y mucho menos con los cuadros sueltos alrededor de la misma. Una vez terminado el trabajo con la colmena, cerrarla inmediatamente y limpiar prolijamente todo vestigio de miel, después recién abrir otra se fuere necesario.

Si se tiene que alimentar con jarabe, hacer rápido el trabajo comenzando con las colmenas que están del lado opuesto a la dirección del viento, cuidando de no derramar jarabe fuera de los alimentadores.
Si las abejas se ponen muy pilladoras, a pesar de haber tomado todas las precauciones hasta el punto de arriesgar a perder a las colmenas más débiles y más acosadas, se debe proteger a las mismas tapándole totalmente la piquera, suspender el trabajo retirando lejos del colmenar, del lado opuesto a la dirección del viento todo lo que esté provocando el pillaje. A las colmenas más fuertes hay que reducirles al máximo la piquera como para que pase solo una o dos abejas por vez, además se puede agregar pasto frente a la piquera para protección. Se pueden utilizar secciones de tela media sombra de 1.8 mt. Por 1.5mt. que se coloca sobre la colmena que ataca y sobre la colmena atacada).
Conviene llevar siempre un balde con agua para ir lavando los utensilios utilizados y las manos. Usar preferentemente guantes de goma que se pueden lavar constantemente.

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Si se tiene que manipular cuadros con miel, hay que colocarlos en un alza con la parte de abajo tapada con una tapa dada vuelta y por arriba un trapo de piso mojado.

Si hace traspaso de colonias a las cámaras, cuide de retirar inmediatamente los núcleos y llevarlos del lado opuesto a la dirección del viento. Lo mismo si tiene que fusionar colmenas o hacer cualquier otro trabajo en el que sobre material con vestigios de miel, cera o propóleos.
Puede parecer una pérdida de tiempo tomar tantas precauciones pero es preferible demorar un poco más a tener que suspender el trabajo y volver más tarde porque el colmenar se tornó inmanejable y con más razón, si hay pérdidas de abejas, o lo que es peor, mortandad de colonias enteras. La mayor o menor predisposición al pillaje de las colonias varía en las distintas razas habiendo algunas mas propensas que otras.

UBICACIÓN DE LAS COLMENAS EN EL APIARIO
La disposición de las colmenas en el apiario es de vital importancia para controlar el pillaje y la agresividad.

A fin de evitar el pillaje y no estimular la actitud defensiva de las abejas es muy importante colocar lo más separado posibles a las colmenas. Puede ser en grupos de 10 colmenas a lo largo de un camino, a unos 6 o 7 metros del mismo, con las piqueras en sentido opuesto al camino y con una separación mínima de 2,5 metros entre sí, en soportes individuales. Esta separación es para evitar molestar a la colmena contigua y para que las abejas al retornar del pecoreo no se equivoquen de colonia entrando en otra vecina. Entre grupos debería haber una separación de 50 metros. Lo ideal es que los grupos están separados por una cortina de vegetación para que las abejas dejen de perseguir al apicultor después de trabajar el grupo anterior. Si se pudiera, sería muy conveniente separar el camino y las colmenas, con una cortina de vegetación. Seguramente que cada apicultor podrá encontrar la ubicación adecuada al predio que disponga, pero lo que no conviene, es ubicar a las colmenas en hileras, unas detrás de las otras, de manera que cuando se trabaja con una hilera, las abejas de la otra están viendo y sintiendo todos los movimientos, olores y ruidos.

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Los apiarios deberían colocarse lejos de los lugares poblados a más de 200 metros de la vivienda más cercana, alejada de los corrales, gallineros, chiqueros de cerdos, etc. ya que los animales encerrados no pueden protegerse del ataque de las abejas.

COSECHA DE MIEL, PILLAJE Y AGRESIVIDAD
Durante la cosecha por más que se la haga con buen tiempo, el tremendo olor a miel hace inevitable el pillaje en mayor o menor medida, al menos con las abejas que manejamos aquí, por lo tanto antes de disponernos a cosechar hay que elaborar una estrategia para evitar los daños que pudiera causar el pillaje. Cosechar preferentemente en horas de la tarde, con buen tiempo o por la mañana después que se levantó el rocío para evitar el pillaje.
Cuanto más rápida se haga la cosecha, menos tiempo se dará a las abejas a excitarse con el olor a miel, pero eso no significa maltratar a las colmenas porque podríamos provocar algo peor que es su agresividad. Rápido y eficiente debe ser el sistema de cosecha. Nosotros cosechamos alza por alza y no cuadro por cuadro, lo que nos permite hacer en muy poco tiempo el trabajo de cosecha. Para evitar que el olor a miel de las alzas cosechadas llegue a las colmenas del apiario, las ponemos dentro de bolsas de polietileno de 110 cm. por 90 cm. para las medias alzas que es lo que usamos. Con este método además garantizamos la higiene en todo el proceso de cosecha. Para desabejar ahumamos profusamente por sobre los cabezales de tal manera que el humo penetre entre los cuadros y empuje a las abejas hacia abajo. utilizamos hojas de pino secas para hacer humo por no ser contaminante Colocamos la tapa de la colmena dada vuelta en el piso por detrás de la colmena. Luego retiramos el alza, lo sacudimos sobre el techo dado vuelta, lo golpeamos dos o tres veces suavemente y lo embolsamos. Las abejas que quedan sobre la tapa las sacudimos frente a la piquera en el piso para evitar que molesten a las otras abejas, Tapamos la colmena. Si la miel en los panales está totalmente operculada los cuadros no retienen a las abejas y tampoco liberan tanto olor a miel después de cosechados y la miel no toma olor al humo. Si no están bien operculados los alvéolos de los panales, el trabajo se torna mas engorroso, cuesta mucho desabejar, la miel toma el olor del humo, y el olor a miel excita a las abejas. La situación se agrava mas aún si se cosecha en plena mielada cuadros que todavía no están totalmente operculados ya que es inevitable salpicar con néctar por todos lados, lo que atrae a las abejas que terminan haciendo imposible el trabajo por el pillaje y por la agresividad de las mismas. Hay que cosechar cuando ya mermó un poco el ingreso de néctar, cuando los cuadros están totalmente operculados y no hay peligro de llevar néctar que lave la miel, provoque pillaje y estimule la actitud defensiva de las abejas. Si se respetan estas premisas la cosecha es tranquila, sin pillaje, con las abejas mansas y con las alzas sin abejas.

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Si utilizáramos el método tradicional de cosechar cuadro a cuadro con cepillo para desabejar, con seguridad que si hay un poco de predisposición al pillaje en ese momento, antes de terminar de cargar los cuadros en el alza vacía, ya tendremos que volver a desabejar, con más razón si los cuadros están sin opercular. Para volver a desabejar se tiene que sacudir el alza y como los cuadros están sueltos, despegados; se desacomodan y, chocan entre si, maltratando los panales los que al romperse derraman la miel que provoca más pillaje.

Al cosechar alza por alza, los cuadros están pegados al alza y no hay peligro de que se maltraten por chocar entre sí en el manipuleo y se derrame miel.
En resumen: Hay que cosechar alza por alza cuando la miel está madura, con sus cuadros totalmente operculados, después que pasó el furor de la mielada pero todavía no se cortó totalmente el ingreso de néctar, desabejar ahumando por sobre los cabezales, desprender el alza, sacudirlo y posteriormente golpearlo dos o tres veces sobre la tapa dada vuelta en el suelo por detrás de la colmena, se ensobra en la bolsa y se apila a un costado o se carga en el vehículo para su traslado. En una tarde de trabajo entre dos o tres operarios se puede cosechar 100 medias alzas. Recordar que el primer medio-alza es parte de la cámara de cría en las colmenas Oksman y no se deben cosechar.


Con respecto a la devolución de las alzas vacías después de la cosecha se tiene que tomar la precaución de no devolverlas hasta que no estén totalmente limpias, no deben tener ni el menor vestigio de miel. Nosotros dejamos que las abejas limpien los cuadros que fueron extraídos en los alrededores de algún colmenar nuestro, ni muy cerca ni muy lejos, digamos unos 200 metros y fuera de la dirección del viento de tal manera que el viento no arrastre el olor a las colmenas. Una vez que las abejas limpiaron los cuadros se procede a volver a cargarlos a las colmenas cosechadas. La cosecha y la devolución de los cuadros no conviene hacerlo simultáneamente ya que la exposición de los cuadros cerca de las colmenas, mientras se está cosechando, por mas que estén limpios, puede estimular el pillaje.

Al cargar las alzas vacías algunos recomiendan esperar a que el alza anterior esté completamente cargada y operculada y después levantar el alza cargada y colocar el nuevo alza en su lugar de tal manera que la cargada quede arriba de la vacía. Nosotros colocamos suficientes alzas vacías y siempre por arriba de las cargadas. Si se intercala se hace doble trabajo lo que encarece la tarea. Además, si las alzas tienen crías, se las separa del nido haciéndoles mas difícil la tarea de alimentar y calentar las crías a las nodrizas. Pueden enfriarse o necesitar mayor cantidad de abejas para atenderlas que si estuvieran juntas al nido principal. Si se enfrían además de disminuir el rendimiento futuro, ocupan a las abejas para limpiar las crías muertas y si llegan a mantener las crías a costa de mayor atención, el rendimiento de la cosecha es menor por disponer de menor cantidad de pecoreadoras para la cosecha.

¿Por qué dejar mucho espacio para la recolección de néctar?

Con respecto a la cantidad de alzas que se coloca dependerá de la intensidad de entrada de néctar y es preferible que sobre y no falte, ya que si sobra no pasa nada, pero si falta, se pierde cosecha, se dificulta muchísimo el proceso de deshidratación del néctar y su transformación en miel. Además se corre el riesgo de provocar la enjambrazón. Las abejas no llenan de néctar las celdas vacías, cargan solo una cuarta parte de la misma para facilitar la deshidratación y su transformación en miel, por lo tanto se necesita mucho lugar. Por la mañana se ve que los lugares que el día anterior tenían un poco de néctar, están vacíos y se encuentran sectores en que ya hay depositado en abundancia jarabe espeso que no se vuelca al sacudir el panal. Si faltara espacio la abeja no podría procesar el néctar convenientemente lo que impide la colecta de néctar y merma la cosecha.

Para que la cosecha sea eficiente las abejas deben disponer de suficiente espacio en los panales para depositar el néctar. Tener una muy buena ventilación exterior para que el intercambio de aire húmedo interno por aire más seco del exterior se haga convenientemente. Poco espacio interior, con mala ventilación y un ambiente muy húmedo dificultan mucho el trabajo de las abejas lo que las pone muy agresivas.



Al hacer la última pasada de cosecha hay que dejar como mínimo el medio alza suplementaria de la cámara de cría llena de miel y polen. Si además se deja otro medio-alza lleno de miel, mejor aún.
FUENTE:
Orlando Valega De Apícola Don Guillermo

jueves, 27 de diciembre de 2018

TECNICA ABREVIADA EN COLMENAS VERTICALES





La técnica abreviada Hemos visto ya las grandes diferencias operativas que se paran el manejo del colmenar y su cosecha, y recordándolas resulta evidente que el punto verdaderamente débil del trabajo apícola está en esa primera parte MANUAL Y NO MECANIZABLE que necesitamos ACELERAR de alguna manera para que ella responda a nuestras necesidades de atender colmenares cada vez más grandes. Y resulta también evidente que si no la podemos acelerar por vía de su mecanización, 




LO ÚNICO QUE PODEMOS HACER ES ABREVIARLA Esto se consigue de tres maneras y habrá muchos ejemplos de esto a lo largo de nuestro aprendizaje práctico: primero, se “devuelven” a las abejas todos aquellos trabajos que les fueron indebidamente quitados y que ellas pueden realizar por sí solas tan bien o mejor que nosotros, segundo, se aplica al resto – es decir a lo que todavía quede, en principio, a cargo del apicultor- un riguroso proceso de “tamización” que elimine drásticamente todo lo prescindible, y tercero, se somete lo que quede así de absolutamente indispensable a una selección muy estricta, eligiéndose, de entre los varios procedimientos que existen hoy para cada cosa, los más simples, fáciles y rápidos de todos. Y LA RESULTANTE DE TODO ESTO SERA, EN DEFINITIVA, LA TECNICA QUE VAMOS A EMPLEAR: LA “TECNICA ABREVIADA”. La autonomía de la colmena Como se verá muchas veces de aquí en adelante, la parte más importante de todo este proceso simplificador es la referida a la restitución a las colmenas de una cierta autonomía, que no otra cosa significa encomendarles toda una serie de tareas que hasta ahora estaban a cargo del apicultor.


 Y el principiante podría preguntarse quizá si la colmena posee realmente suficiente capacidad de “autogobierno” como para asumir eficientemente ese rol protagonista  que vamos a confiarle. 54 Por supuesto que sí, en su larguísima trayectoria de millones de años, las abejas han demostrado siempre una notable aptitud para manejar sus asuntos, a tal punto que no solo prosperaron en sus lugares de origen sino que también se expandieron por los tres continentes que formaban el Antiguo Mundo, de modo que no solo supieron resolver sus problemas ordinarios sino que afrontaron también y con todo éxito otros, nuevos para ellas, acomodándose así a las más diversas – y muchas veces, adversas – condiciones de vida. Y lo mismo ocurrió en los dos continentes restantes – América y Australia- a los que llegaron mucho más tarde de la mano del hombre blanco y donde se aclimataron y prosperaron enseguida. Por lo demás, si nos detenemos un poco en este punto, veremos que las abejas no han perdido en modo alguno esa capacidad de valerse por sí mismas, desde el momento en que se han mantenido totalmente independientes de nosotros ya que se procuran su propio sustento y se rigen exclusivamente por sus propias reglas, reglas que debemos acatar nosotros, los apicultores, si pretendemos manejarlas de alguna manera. Es decir que SOLO SOMOS DUEÑOS DE LAS COLMENAS PERO NO “AMOS” DE LAS ABEJAS. Y tanto esto es así que ahora mismo, si un enjambre nos abandona y va a anidar en el hueco de un árbol, se encontrará allí muy a gusto, mejor incluso que en una de nuestras colmenas “civilizadas” y lo más importante es que para esto no necesita readaptarse a nada, simplemente prosigue su vida normal. 


Todo esto nos dice bien a las claras que LA ABEJA NO ES UN ANIMAL DOMESTICO y que, por lo mismo, está perfectamente capacitada para manejarse, salvo casos especiales, por sí misma y sin ayuda de nadie. Y esto nos dice también que lo que necesitamos es una técnica tan abreviada que se reduzca a solucionar esos casos de excepción que la colmena no podría resolver sola, y esto es lo que tratamos de obtener con nuestro sistema de trabajo. La colmena para la técnica abreviada Recapitulando y ordenando todo lo dicho hasta ahora, tenemos pues que esta es la apicultura extensiva: Grandes colmenares económicamente formados y bien manejados por poca gente.(única manera de obtener miel barata y en abundancia que nos hace falta), y ella se basa , fundamentalmente, en el buen manejo del FACTOR TIEMPO, en su economía más estricta, que permita, a menos minutos por colmena, abarcar cada vez más colmenas por apicultor y aumentar así al máximo posible sus ganancias. Así las cosas, es fácil de comprender que el hallazgo de algún tipo de colmena que, devolviendo a las abejas determinadas responsabilidades, liberara al apicultor de una buena parte de sus trabajos, sería de capital importancia para la obtención de nuestros objetivos. Desde luego que esto es perfectamente posible porque la colmena silvestre es “automática” ya que -como sabemos- ha prosperado por millones de años sin ayuda de nadie. Es así que, analizándola, podemos buscar las claves que necesitamos para resolver nuestro problema. En la Naturaleza, la colmena está regida, en cuanto a su autoacomodación a las distintas fases de su ciclo, por dos fuerzas contrarias y que alternadamente dominan una a la otra, por un lado la reina, que siempre 55 tiende a subir y expandir su nido hacia arriba, y por el otro está la miel, que al almacenarse siempre por encima de la cría y de arriba a hacia abajo “empuja” ese nido, devolviéndolo a su lugar y tamaño iniciales. Así, en primavera, cuando la reina está en plena postura y no hay mayor entrada de miel, es la reina la que domina y su nido se expande y sube, luego sobreviene un cierto período de equilibrio, pero al final el cuadro cambia por completo, ahora la reina disminuye el ritmo de su puesta y entra mucha miel, y así, bajo la “presión” de esa miel, el nido baja y se comprime, quedando al final compacto y como envuelto en reservas, listo para pasar el invierno. 



 En la reina, y mientras dure el período de su mayor postura, habrá que ir continuamente pasando panales de cría al alza, colocando en su lugar otros vacios. En otras palabras, habrá que expandir el nido a mano y panal por panal. Si optamos, en cambio, por la moderna doble cámara de cría –dos cajas grandes superpuestas- tendremos allí espacio suficiente, pero como ambas cajas le gustan a la reina por igual y ella siempre tiende a subir, ella tratará de “fijar” su nido en la caja de arriba, dejando más o menos abandonada la de abajo. Es por esto que en este caso la técnica indica hacer periódicas “inversiones” o sea desmontar la colmena cada tanto, para poner la caja superior – con lo principal del nido- sobre el piso, y la de abajo, más o menos libre, arriba. En suma que ahora, si bien ya no ampliamos el nido panal por panal, lo seguimos haciendo a mano, y lo que se gana así en rapidez y simplicidad del trabajo, se pierde en el enorme esfuerzo físico que esta operación obliga a realizar: para “invertir” un colmenar de solo doscientas colmenas, hay que movilizar cuatrocientas cajas, las que a solo 15 kilos por caja, hacen un total de seis toneladas. Y por lo demás, siempre tenemos al apicultor como el encargado –y el responsable- de que el nido se expanda bien. Pero obsérvese bien esto, si substituimos las caja superior de esta doble cámara de cría -caja que le gusta a la reina- por dos medias alzas, que no le gustan, ella ya no tratará de subir allí, salvo casos de extrema necesidad , y así, aunque tendremos un volumen más o menos equivalente al original (un poco más en realidad, -como para una reina o un año de excepción) EL FUNCIONAMIENTO DE LA COLMENA SERA COMPLETAMENTE DIFERENTE : SE HABRA VUELTO “AUTOMATICA”. 



En efecto, en la primavera temprana, el nido (todavía es el nido invernal) estará siempre abajo, en la caja grande, que es donde debe estar, y las medias alzas estarán todavía llenas de miel sellada. Luego al comenzar la fase de la gran postura de la reina, el creciente consumo de la colmena irá abriendo progresivamente en la media alza una especie de cúpula vacía que la reina, una vez que hubo la caja inferior, se ve forzada a ocupar. Llegado a su máximo desarrollo, este nido se mantiene durante un cierto período totalmente lleno de cría, pero terminada esa fase “del nido grande”, la reina abandona enseguida las (para ella) odiosas medias alzas y se instala definitivamente donde más le gusta, en la caja inferior, y las medias alzas vuelven a llenarse de miel sellada con tal perfección que es muy difícil creer que la reina haya andado alguna vez por allí. Y en primavera el ciclo vuelve a empezar. En suma, hemos obtenido aquí un nido amplio y completamente ocupado por la cría, a su debido tiempo y sin traspaso de panales ni “inversiones” de ninguna clase, y al final, luego de todo el ciclo perfectamente recorrido, tenemos a la reina (o sea el nido “básico) donde debe estar, abajo y en un nido invernal, realmente impecable, porque nadie en el mundo puede hacerlo mejor que las mismas abejas.


 Y TODO ESTO HA OCURRIDO SIN LA MENOR INTERVENCION DEL APICULTOR. Y si ahora comparamos todo este proceso, con la evolución anual de la colmena silvestre, veremos que son una misma cosa, es decir que explotando debidamente la aversión de la reina a las medias cajas, hemos encontrado el perfecto substituto para la “presión de la miel” que regula, como contrapeso de la tendencia a subir de la reina, el ciclo de la colmena salvaje, con lo que nuestra colmena vuelve a ser “automática”, ya que 57 amplía y reduce su nido por sí sola y de acuerdo a sus necesidades, lo que permite que se críe en ella una poderosa familia, sin ayuda de nadie. Devolvemos así a las abejas la total responsabilidad del manejo de su cámara de cría –un de los mayores trabajos del apicultor- y lo hacemos inducíéndolas, en vez de obligarlas, a que hagan lo que nos conviene. Tenemos aquí, pues, a la que hemos llamado “la colmena para la técnica abreviada”, y realmente es la “herramienta-base” sin la cual nuestro sistema de trabajo sería prácticamente imposible ya que no podríamos dar, sin ella, los dos pasos capitales de nuestra técnica: establecer como punto de partida, el principio de que TODA COLMENA QUE ESTA BIEN NO NOS NECESITA PARA NADA, y completarlo con la revisación abreviada, que nos permite saber rápidamente Y SIN ABRIRLAS, cuáles colmenas están bien y no nos necesitan, y cuáles no lo están y debemos ayudarlas. 


Bibliografia:
Curso de apicultura metodo Manuel Oksman
Manuel Oksman

sábado, 15 de diciembre de 2018

COLONIAS HUERFANAS O ZANGANERAS



“Manejo de colonias huérfanas”
La orfandad es un factor que comúnmente nos hace perder colonias en los apiarios,resulta complejo dar seguimiento a los apiarios para evitar la pérdida de colonias huérfanas, en ocasiones al revisar nos damos cuenta que tenemos dos o Tres colonias huérfanas y algunas hasta se han hecho zanganeras, muchas de estas colonias casi inevitablemente se perderán.



Cómo podemos evitar la pérdida de colonias por orfandad?
1.- Evite el trato brusco: muchas de las reinas se pierden por falta de cuidado al manejar la colonia, provocar una situación de estrés pudiera provocar que la colonia de muerte a la reina.
2.- Sea observador: cuando revise la colonia aprenda a distinguir los síntomas de orfandad en su colonia: comportamiento nervioso, ausencia de postura de huevo o cría joven, acumulación de polen y miel en la cámara, colonias que dejan de consumir suplemento proteico o jarabe.
3.- Actúe: Si identifica una colonia huérfana actúe de inmediato pues una demora podría causar que la colonia se debilite o se desarrollen obreras ponedoras, al identificar una colonia huérfana se determinará si tiene una reina virgen si es así agregue un bastidor de cría abierta y cierre de inmediato la colonia, muy a menudo al perturbar una colonia huérfana con reina virgen causamos que las abejas la maten , una vez halla puesto cría abierta marque la colonia indicando que tiene reina virgen así podrá revisar en unos días más si esta logró fecundarse, si hay ausencia de reina virgen introduzca un cuadro de cría abierta de inmediato y de ser posible introduzca una reina fecunda a la colonia a la brevedad así evitará que la colonia desarrolle obreras ponedoras.





Cuando una colonia desarrolla obreras ponedoras lo mejor será sacudir la colonia fuera del apiario y esperar a que las abejas entren a alguna otra colonia, los panales con miel y polen pueden usarse como refuerzo para núcleos o colonias adultas. En otros casos puede sacudirse la colonia con obreras ponedoras a las afueras del apiario y poner la caja en su lugar con sus panales y uno o dos bastidores con cría abierta y cerrada y una reina fecunda en su jaula(las abejas regresarán a la colonia y las obreras ponedoras quedarán en el suelo sin volar)con este método aprovechamos las abejas obreras y algunas nodrizas de la colonia con obreras ponedoras y podemos recuperar la colonia, este método no siempre será exitoso, si la colonia ha pasado mucho tiempo huérfana y se ha reducido a unas pocas abejas y una gran cantidad de zánganos lo mejor será retirarla del apiario y ahorrarnos gastos infructíferos.
Podemos recuperar muchas colonias huérfanas en nuestros apiarios cuando evitamos el trato brusco, somos observadores y estamos prestos para actuar cuando identificamos colonias huérfanas.





Referencias:
 Godinez Parra, apicultor

miércoles, 28 de noviembre de 2018

VIGILANCIA DE LA COLMENA EN INVIERNO



   Manejo de la colmena” l examen exterior de una colmena poblada da idea, en cierta medida, de las cualidades del alojamiento de las abejas y del Eestado de la colonia. La colmena debe estar aislada de la humedad del suelo por un soporte simple y económico (de madera, hierro, cemento, piedra, ladrillos). Debe también estar protegida de las lluvias por un techo estanco y un revestimiento adecuado.



 Una piedra mantiene el techo en su sitio en las zonas de mucho viento. Además, hay que aislar la colmena del frío. Las calorías irradiadas por el racimo de abejas se escapan especialmente por arriba. Por consiguiente, conviene duplicar el cubridor con una lona, un cojín de paja, una placa de material aislante... Es importante asimismo alejar la colmena de las ramas que, al rozar la morada de las abejas por la acción del viento, turban su descanso. El viento debe ser temido por otra razón: La agitación que provoca en las abejas al penetrar por la piquera perjudica la invernada. Si no es posible aislar la colmena del viento, al menos conviene sustraer su entrada al soplo de los vientos dominantes orientándola correctamente. La colmena, o más exactamente, la colonia que contiene, debe estar aireada. La piquera, sola o asociada al orificio de la parte anterior de la entretapa, deja circular el aire, sin hacerlo pasar por medio del racimo. 20 Situaciones que hay que evitar: (a).El hundimiento prolongado en la nieve, pues ésta se hace impermeable cuando se transforma en hielo. (b).La penetración de roedores, que devoran la miel, cera y polen. (c).El exceso de aireación, que arrastra un fuerte consumo y baja la temperatura interior. (d).La falta de aire, que provoca la condensación origen del enmohecimiento de los cuadros laterales y del suelo, así como el retraso en la reanudación de la puesta. Evitar piqueras demasiado pequeñas y láminas de plástico que hagan de cubridores. 


Acciones aconsejables: (a) .Prever los efectos de la nieve con paranieves o soporte elevado. (b).Reducir la piquera a menos de un centímetro de altura o bien emplear una rejilla metálica para impedir la entrada de roedores. (c).Comprobar que el suelo de la colmena no pierde la ligera inclinación hacia adelante que evita la penetración del agua de lluvia y permite la evacuación del aire interior cargado de condensación, especialmente en zonas húmedas. Características de una buena colmena: (a).Peso: Para una colmena Langstroth poblada, lo ideal sería nunca descender de 20 kg. (b). Actividad: Ala mitad de un día soleado, salen numerosas abejas a pecorear; acarrean polen, signo de la probable existencia de larvas y una reina. Los zánganos son raros o ausentes. Un pequeño número de pecoreadoras indica debilidad, retraso o enfermedad, o, por el contrario cría muy numerosa. (c).No presenta signos inquietantes: Abundantes cadáveres delante de la tabla de vuelo señalan una enfermedad (acariosis, nosemiosis), un accidente (intoxicación por polen, insecticida, etc., congestión). Las abejas que consumen sus provisiones de miel abandonan, en 21 tiempo frío, los opérculos de cera reducidos a finas partículas a la entrada de la colmena. Si los restos de los opérculos son gruesos, es que un ratón se ha refugiado en la colmena. Cuando, tras la reactivación de la cría vuelven fuertes fríos, tiene lugar una extracción de ninfas muertas. Las abejas limitan la cría, se agrupan en racimos. Pueden destruir pollo vivo (comenzando por el más joven), dejar de calentar parte de la cría, que morirá para ser después expulsada por las limpiadoras. La diarrea se reconoce por los regueros de excrementos oscuros sobre la tabla de vuelo, las paredes de la colmena o delante de ella. 



Si se golpea ligeramente sobre la colmena, una colonia con buena salud responde con un zumbido breve, mientras que una colmena huérfana murmura largamente. Causas de las pérdidas invernales. (a).Falta de víveres, resultado de una negligencia del apicultor, que no ha pesado sus colmenas y completado eventualmente sus provisiones, o que no ha evitado la penetración de roedores. (b).Largo período de frío, que impide a las obreras ir del racimo a las reservas de miel situadas demasiado lejos de ellas (este puede ser el caso si se deja la miel en el alza para el invierno). (c).Provisión de calidad defectuosa: mielatos o mieles fermentadas. (d).Enfermedades: loques, nosemiasis, acariosis, varroasis. (e).Reina vieja, o joven que ha llegado al fin de su existencia, colonia huérfana. El apicultor puede prevenir los cuatro primeros casos de mortandad, pero solo es parcialmente posible poner remedio a la última causa de mortandad invernal, pues del 15 al 25% de las reinas de un año pueden desaparecer naturalmente antes de alcanzar dos años. En las mejores condiciones y en ausencia de enfermedades, la mortandad invernal normal no debería superar el 6%. Recordemos siempre que la estación apícola de un año comienza al final del verano precedente. Nunca hay que dudar en dejar abundantes provisiones y prevenir las circunstancias señaladas


Referencias:
Pierre Jean-Prost e Yves le Conte 
Traducción: Carlos de Juan. 
Extraído y condensado de: “APICULTURA. Conocimiento de la abeja.