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sábado, 17 de junio de 2017

REQUISITOS PROTEICOS DE LAS ABEJAS



Para poder desarrollar sus funciones vitales y perpetuar la especie; la abeja requiere proteínas, carbohidratos, minerales, grasas, vitaminas y agua Las proteínas les resultan imprescindibles a las abejas para la alimentación de las larvas, el completo desarrollo de las abejas jóvenes y la reparación de las células y órganos en las abejas más viejas. El polen es la principal fuente de proteínas, que las abejas recolectan de un gran número de flores y satisface también los requerimientos de minerales, lípidos y vitaminas. Los requerimientos anuales de una colmena varían entre 20 a 40 kg de polen por año y según el contenido proteico se clasifican en: Pólenes que no sostienen el crecimiento y desarrollo de la colonia, con contenido de proteína cruda menor o igual al 20%. Tal es el caso de cardos, arándano, cítricos, roseta, lavanda, maíz, girasol, pino y sauce.


 Pólenes que sostienen una colonia, pero sólo bajo condiciones de flujos suaves de miel; cuyo contenido varía entre 20 y 25% de proteína cruda. Corresponden a esta categoría eucaliptus, canola, mostacilla, haba y abrepuño. Pólenes que poseen más del 25% de proteína cruda, que podrían abastecer a las colonias que están en flujos fuertes de miel, siguiendo la crianza. El polen de flor morada, almendro, varios tréboles, algunas especies de eucaliptus, lupines y pera tienen estas características. La colonia normalmente recolecta polen de diversos orígenes florales, y de esta manera asegura el balance de los nutrientes esenciales para la abeja.

Con excepción de las que se encuentran en monocultivos. Requerimiento estacional de proteína En invierno, el consumo es mínimo debido a la reducción o inexistencia de cría en la colmena. Las necesidades proteicas de la colonia se cubren principalmente a partir de las reservas corporales y del pan de abejas. A la salida del invierno se reanuda la cría con lo que comienzan a aumentar los requerimientos proteicos y vitamínicos de la colonia. Durante la primera etapa, las necesidades serán cubiertas por las reservas corporales y del pan de abejas, y progresivamente con la entrada de polen. Es una etapa de alto requerimiento de proteína. La primavera es una estación de alta probabilidad de deficiencia proteica, ya que hay gran desarrollo de la cría, muchas obreras en la colonia y pocas pecoreadoras.
En verano, con abundantes floraciones y una intensa actividad de las pecoreadoras, las deficiencias de polen son raras y ocurren generalmente cuando las colmenas se encuentran en áreas de monocultivos de especies de bajo valor nutritivo, como girasol y eucaliptus o cuando las condiciones ambientales son desfavorables. En otoño, las abejas requieren altos niveles de proteína corporal para prepararse para el invierno. Las proteínas en la abeja El contenido proteico del cuerpo de las abejas puede variar del 21 al 67% y resulta un factor determinante en la longevidad de las mismas.

Algunos estudios mostraron que cuando el contenido proteico corporal de las abejas de verano excede el 40% pueden vivir más de 45 a 50 días, mientras que las que sufren una disminución por debajo del 40% viven entre 20 y 26 días. En cuanto la disponibilidad de polen disminuye, de igual forma la proteína corporal. Mientras buena cantidad de polen esté disponible y se incremente el área de cría, un polen de 20 a 21% de proteína no será suficiente para incrementar también la proteína corporal. La proteína corporal se ve reducida por producción de miel y cera, tiempo frío o caluroso y aumento de la crianza. Se ve aumentada por la recolección de mucho polen con más del 20% de proteína, y si no son forzadas a producir demasiada miel. Es en los cuerpos grasos de las abejas que se produce la síntesis y almacenamiento de lípidos, carbohidratos, aminoácidos, proteínas y otros metabolitos. De las cinco proteínas consideradas de reserva en Apis mellifera, la vitelogenina es la mayoritariamente representada. Si bien es necesario conocer los requerimientos de la colonia de abejas, no es suficiente, debido a que se ha reducido paulatinamente la flora espontánea, principalmente por el incrementado del área cultivada y el uso de herbicidas. Por lo tanto, es necesario disponer de información de la oferta floral del lugar en que se encuentra el apiario y la influencia de las condiciones climáticas en la cantidad y calidad de néctar y polen que producen.

fuente
Lic. Graciela Rodríguez, Dra. Marina Basualdo  
Bioq. Soledad García Paoloni

sábado, 18 de marzo de 2017

FLUJO DE NÉCTAR Y POLEN FENOLOGÍA



Los nectarios son órganos glandulares, formados por células epidérmicas modificadas, que constituyen protuberancias de membranas delgadas en las que existen numerosos poros. La anatomía microscópica de los tejidos de los nectarios parece ser básicamente igual en todas las especies. Las células son muy pequeñas, amontonadas, y les faltan vacuolas o son muy pequeñas. Pueden presentarse dos tipos de nectarios: florales (que se hallan en la flor), y extra florales (que están ubicados fuera de la flor).



El azúcar se elabora en las hojas verdes, bajo la acción de la luz solar (fotosíntesis). En el proceso de la floración, algunas reservas de sustancias nutritivas de la planta (especialmente carbohidratos), se concentran en la flor, en vista de la formación del fruto. Al mismo tiempo, mediante los pelos absorbentes de la raíz, la planta toma agua del suelo, que lleva disueltas diversas sustancias; algo de esta agua atraviesa los nectarios, se enriquece en azúcares solubles, y es segregada en forma de gotitas de néctar.
Aunque existe notable variación en la composición del néctar, principalmente por su origen botánico, se le considera una solución de azúcares, como: glucosa, fructosa, levulosa y, predominantemente, sacarosa, con cantidades pequeñas de sales minerales, prótidos, aceites aromáticos, vitaminas y pigmentos en diferentes proporciones, haciendo que cada néctar tenga propiedades particulares.
El polen también es producido por plantas de reproducción sexual, aunque hay muchas diferencias, tanto en la calidad como en la cantidad que lo producen. Pérez, et al, (1991), encontraron que la composición química del polen está dada principalmente por: proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y sales minerales, siendo muy variable, dependiendo de su origen botánico, época del año, condiciones climáticas y área geográfica en que se encuentre. Ellos observaron que en el polen colectado por abejas africanizadas, en Chiapas, México, la cantidad de proteínas varía de 17.64% a 32.87%, siendo el promedio de 23.31%. El estudio demostró que en todas las muestras analizadas estuvieron presentes 16 aminoácidos 10 de ellos esenciales.

También se encontró que el contenido de sales minerales varió entre 2.03% a 3.3%. Keller et al (2006), mencionan que el polen de diferentes especies puede variar considerablemente en cuanto a su contenido proteico, mostrando valores que varían entre el 2.3%, en caso del polen del ciprés y 61.7%, en la especie Dodecatheon clevelandi. Por otro lado, calcularon el contenido de cenizas (minerales), de polen norteamericanos, encontrándolo entre 0.9% y 6.4% de su peso. Para las abejas, la disponibilidad de los recursos florales (néctar y polen), es muy variable, ya que están en dependencia de las condiciones ambientales. Por lo general, presentan una disponibilidad temporal anual, es decir, que en alguna temporada del año hay abundancia floral, la que permite a las abejas almacenar grandes cantidades de miel, la cual será preservada para alimentar a toda la colonia de abejas durante todo el año, hasta la siguiente temporada de abundancia de recursos.

Manejo de la colmena durante el flujo de néctar
Después de un periodo de falta de recursos alimenticios, las colonias de abejas estarán con poblaciones reducidas. Por lo tanto, los apicultores deberán preparar previamente sus colonias para recibir las floraciones con abundantes abejas y tener buenos rendimientos (pre cosecha). En condiciones naturales o cuando el apicultor no prepara sus colonias, las abejas se estimulan cuando detectan las primeras floraciones. Este estímulo hace que la reina ponga más huevos, lo cual se traducirá en mayor población, sin embargo, es frecuente que en algunas regiones al inicio de la temporada de abundancia se presenten floraciones intensas, lo cual servirá para mejorar las condiciones poblacionales de la colonia, pero no para almacenar mucha miel. Debido a la abundancia de recursos alimenticios durante la temporada de floración, las colonias de abejas se fortalecen considerablemente, por lo que el apicultor debe estar atento a las necesidades de espacio de sus colmenas. En esta temporada es preferible que las colonias tengan espacio de más y no que les falte. La falta de espacio provocará en la reina africanizada el instinto de formar enjambres y evasión. Este comportamiento puede ser evitado ofreciendo a la colmena espacio suficiente.

bibliografía.
BID/OIRSA (1987): Anatomía y fisiología de la abeja melífera. Pp 1 -73. Cuadriello, I.(1993): Polinización por abejas. En memoria del Diplomado en Producción Apícola. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. UNACH. Pp 1- 28. Franco, O. VH., Echezarreta, G. C. y Hernández, A. E. (2010): Respuesta del uso de suplementos de polen sobre los patrones de postura y la productividad en colmenas de abejas de Apis mellifera. En memorias de la II Reunión mesoamericana de Ciencia Animal 2010 (CD). Pp 71. Keller, I. Fluri, P. Imdorf, A. (2006): El desarrollo de la colonia y el papel del polen en su nutrición: 1ª parte. En Apitec N. 55 Marzo –abril 2006. pp 17 -28. Mc Gregor, S.E. (1976): Insect pollination of cultivated crops plants. ARS-USDA, Agriculture handbook. PP496. Molina, P. A. 1993: Anatomía y fisiología de la abeja melífera. En memoria del Diplomado en Producción Apícola. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. UNACH. Pp 1-71. Pérez G. F. (2007): Respuesta de colonias Apis mellifera m., a 3 sustratos proteicos como promotores de área de cría en periodos de escasez en Yucatán, México. Apitec 61: 11-19. Pérez, U. MG., Ramírez, A. E., Cuadriello, A. I., Martínez, H. E. (1991): Análisis químico del polen colectado por la abeja africanizada en Tapachula, Chiapas. En: V Seminario americano de apicultura. Guadalajara, Jal. México. Pp 28 – 30. Reyes C. J. L. Muñoz S. R (2003): colecta de polen en el cultivo de melón, vegetación circundante y curiosidades en su recolección por las abejas (Apis mellifera L) en la comarca lagunera. En: 10º Congreso internacional de actualización apícola. Tlaxcala, mex. Pp 24-29. SAGARPA 2004: Manual de Buenas Prácticas de Producción de Miel. Programa de inocuidad de alimentos. Programa Nacional para el Control de la Abeja Africanizada. Pp. 17-23. Shimada, A. (1982): Fundamentos de nutrición comparativa. Editorial Consultores en producción animal S. C. Offset universal, S.A. Pp 1-375.

REQUERIMIENTOS NUTRICIONALES DE LAS ABEJAS





Las abejas, como todo ser vivo, necesitan de proteínas, carbohidratos, minerales, grasas, vitaminas y agua, para el desempeño de sus funciones vitales, obtenidos de la recolección de néctar, polen y agua. 



Es muy difícil establecer cuáles son las necesidades nutritivas de las colonias de abejas. Sus alimentos requeridos y las necesidades de nutrientes cambian con las fases de desarrollo en que se encuentran y las estaciones del año. Por otro lado, el comportamiento y biología de las abejas de ser autosuficientes y capaces de conseguir sus propios alimentos, hace que sea muy difícil saber hasta dónde los alimentos que están consiguiendo sean suficientes para llenar sus necesidades, y en qué proporción hacerlo, si se requiriese suplementarlos. 
Quizás lo más fácil sea hacer lo que comúnmente hacen los apicultores con cierta experiencia: en época de escasez de alimentos mantienen colonias de abejas en condiciones de población aceptables, es decir, no tienen colonias muy pobladas, porque habría que alimentarlas en mayor proporción; pero tampoco mantener colonias de abejas con poca población, ya que serían más susceptibles de tener problemas, como plagas y enfermedades. 

El requerimiento nutricional de la abeja varía también de acuerdo a los objetivos que el apicultor pretende alcanzar. Si además de producir miel, el apicultor quiere producir reinas para la venta, núcleos, y jalea real, entonces las necesidades nutricionales de las abejas durante los periodos de escasez serán mayores para cumplir con las expectativas del apicultor. 
A manera de guía, se conocen algunos parámetros de las necesidades que tiene una colonia de abejas para producir una abeja obrera, y la cantidad de alimentos que se necesitan para que ésta realice sus actividades de acuerdo a su edad y hasta su muerte. A partir de estos datos se pueden hacer cálculos para tener una idea de las necesidades de alimentos de una colonia de abejas durante un año.

Las abejas usan el polen para preparar los alimentos que suministrarán a las crías de reina, obreras y zánganos, y para ellas mismas. En el caso de las reinas deberán ser alimentadas siempre con jalea real, rica en proteínas y preparada en las glándulas hipofaríngeas de las abejas nodrizas, quienes consumen buenas cantidades de polen para estas funciones (Keller et al, 2006). 
Los autores mencionados en el párrafo anterior, también mencionan que al principio de su etapa adulta, las abejas requieren cantidades sustanciales de proteínas, como consecuencia del aumento en el contenido proteico de las glándulas hipofaríngeas, y que si a las abejas obreras recién emergidas se las mantiene con una dieta exclusiva de carbohidratos, las glándulas hipofaríngeas no se desarrollarán. Por lo tanto, no es de sorprenderse que las abejas nodrizas realicen la mayor parte de las actividades de producción de cría en una colonia. 

En las primeras etapas de su vida, inmediatamente después de la eclosión del huevo, las larvas reciben una especie de papilla rica en nutrientes, capaz de hacerlas crecer a un ritmo sorprendente; llegan a doblar 10 veces su peso en tan solo 4 días. Esta extraordinaria capacidad de formación de tejidos la posee la jalea real, segregada por las jóvenes abejas nodrizas, y suministrada a la cría abierta sin restricciones y en masa, hasta hacer que flote materialmente en ella. A partir del segundo día comienza la sustitución por un nuevo tipo de alimentación, igualmente suministrada por las abejas nodrizas y basadas en el polen, que convenientemente amasado con miel y agua es puesto a disposición de las larvas, a razón de más de 1,200 visitas por celda/día hasta su operculación. 
Es en este momento cuando la colonia tiene gran necesidad de nutrientes proteicos. De la disponibilidad de polen depende una alimentación equilibrada para satisfacer la voracidad de las crías. Keller et al (2006), estimaron que las abejas usan de 125 a 140 mg de polen para criar una nueva abeja obrera, la cual posteriormente consumirá en promedio 3.4 a 4.3 mg de polen diariamente. Se requieren de 160 a 180 mg de polen para la nutrición de una abeja obrera durante toda su vida útil. Los mismos autores asumen también que si una colonia sana produce de 100,000 a 200,000 abejas al año, entonces se requieren de 17 a 34 kg de polen por colonia anualmente. 
Al destruirse por oxidación, los glúcidos suministran la energía necesaria para el organismo; la miel, muy rica en azúcares, permite el trabajo de los órganos de las abejas, la producción de calor El cuadro a continuación resume mejor las necesidades de la abeja según su etapa de vida: y también la elaboración de la cera.

bibliografía.

BID/OIRSA (1987): Anatomía y fisiología de la abeja melífera. Pp 1 -73. Cuadriello, I.(1993): Polinización por abejas. En memoria del Diplomado en Producción Apícola. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. UNACH. Pp 1- 28. Franco, O. VH., Echezarreta, G. C. y Hernández, A. E. (2010): Respuesta del uso de suplementos de polen sobre los patrones de postura y la productividad en colmenas de abejas de Apis mellifera. En memorias de la II Reunión mesoamericana de Ciencia Animal 2010 (CD). Pp 71. Keller, I. Fluri, P. Imdorf, A. (2006): El desarrollo de la colonia y el papel del polen en su nutrición: 1ª parte. En Apitec N. 55 Marzo –abril 2006. pp 17 -28. Mc Gregor, S.E. (1976): Insect pollination of cultivated crops plants. ARS-USDA, Agriculture handbook. PP496. Molina, P. A. 1993: Anatomía y fisiología de la abeja melífera. En memoria del Diplomado en Producción Apícola. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. UNACH. Pp 1-71. Pérez G. F. (2007): Respuesta de colonias Apis mellifera m., a 3 sustratos proteicos como promotores de área de cría en periodos de escasez en Yucatán, México. Apitec 61: 11-19. Pérez, U. MG., Ramírez, A. E., Cuadriello, A. I., Martínez, H. E. (1991): Análisis químico del polen colectado por la abeja africanizada en Tapachula, Chiapas. En: V Seminario americano de apicultura. Guadalajara, Jal. México. Pp 28 – 30. Reyes C. J. L. Muñoz S. R (2003): colecta de polen en el cultivo de melón, vegetación circundante y curiosidades en su recolección por las abejas (Apis mellifera L) en la comarca lagunera. En: 10º Congreso internacional de actualización apícola. Tlaxcala, mex. Pp 24-29. SAGARPA 2004: Manual de Buenas Prácticas de Producción de Miel. Programa de inocuidad de alimentos. Programa Nacional para el Control de la Abeja Africanizada. Pp. 17-23. Shimada, A. (1982): Fundamentos de nutrición comparativa. Editorial Consultores en producción animal S. C. Offset universal, S.A. Pp 1-375.

domingo, 12 de marzo de 2017

ALTERNATIVAS DE ALIMENTACIÓN ARTIFICIAL


  Definición e importancia de la alimentación artificial La alimentación artificial es el suministro de alimentos que les damos a las abejas en la temporada en que la necesitan, aunque los alimentos no necesariamente tienen que ser artificiales, ya que en la alimentación de las abejas podemos proveerles de miel de otras colonias o que tengamos almacenada para tal fin. Si se utiliza miel o polen provenientes de otra colmena, deberá ser de colmenas sanas, para evitar la propagación de plagas o enfermedades.

Se sabe que las abejas en condiciones naturales no necesitan de la intervención humana para sobrevivir. Sin embargo, en las explotaciones comerciales, los apicultores quitamos a las abejas la mayor parte de sus reservas, dejándolas en condiciones no aptas para enfrentar las temporadas críticas, por lo tanto, los productores debemos de auxiliar a las colonias de abejas con alimentación suplementaria.

Tipos de alimentos artificiales en las abejas (sólidos y líquidos)
Los alimentos que proporcionamos a las colonias de abejas los podemos suministrar ya sea de manera líquida (en forma de jarabes) o sólida (pastas). La mayoría de las veces se proporcionan alimentos energéticos en forma de jarabes, y los alimentos proteicos en forma de pastas. En Centroamérica es muy conocido que los apicultores usan los alimentos energéticos líquidos o jarabes, en concentraciones diferentes para fines diferentes, así tenemos que se dividen en alimentación de mantenimiento y alimentación estimulante.
 La alimentación de sostén o de mantenimiento es preparada en proporciones de agua y azúcar al 1:2, y generalmente se usa para mantener colmenas en condiciones regulares y en situaciones en que el productor no requiere aumentar la cantidad de abejas en sus colmenas. Se utiliza en situaciones de intensa escasez de néctar y polen, para evitar que la población de la colmena decaiga, generando como consecuencia una fuerte baja de la productividad durante el periodo de cosecha. La proporción 1:2 se utiliza para simular el contenido de humedad en la miel de abejas y los grados Brix. Al preparar jarabe 1:2, se obtiene un porcentaje de humedad similar al de la miel de abejas. Por cada litro de agua se utilizan dos kilos de azúcar.

Es recomendable calentar el agua antes de agregar el azúcar para facilitar la dilución y obtener un jarabe de calidad. El total de jarabe producido es de 2.3 litros por mezcla (1:2). La alimentación estimulante es menos concentrada en azúcares; generalmente se usa agua y azúcar en proporción 1:1, y se usa  antes de la cosecha para estimular a las abejas a que aumenten su población al iniciar la floración. Existen abejas reinas que suspenden su postura durante largos periodos de escasez. Cuando se utiliza alimentación estimulante debe suministrarse en cantidades pequeñas, para simular un periodo de floración, y estimular la postura en la reina.
El néctar contiene un alto porcentaje de humedad, por esa razón la proporción de agua en este tipo de alimentación energética es mayor, a diferencia de la alimentación de sostén.
Es conveniente comentar que con cualquiera de las dos concentraciones se pueden obtener objetivos de mantenimiento o de estímulo, siempre que se use una buena estrategia en la frecuencia del suministro de alimento; así tenemos que, aunque se dé un jarabe no muy concentrado en azúcares, si lo aplicamos frecuentemente, obtendremos estímulos de la reina y aumento en la población. Algunos apicultores prefieren suministrar el jarabe enriquecido con 5% al 15% de polen en polvo diluido en el jarabe, reportando que obtienen muy buenos resultados para estimular a los núcleos en crecimiento.

Tiempo atrás,  muchos apicultores   se utilizaron con frecuencia la alimentación de colmenas con residuos de la industria de la confitería o desechos de dulces. Esta práctica no es recomendable por todos los componentes que contienen, como: los colorantes, saborizantes y conservadores, y que podrían ser dañinos para las abejas, aparte de los riesgos de contaminación que representan. No se recomienda el uso de melaza o cualquier otro desperdicio de la industria confitera o azucarera para alimentación de colmenas. Desperdicios de dulces, como la melaza no son recomendables por poseer elevados niveles de contaminantes, como el HMF (Hidroximetilfurfural), que en elevadas proporciones resulta tóxico para las abejas. Todos los insumos que se empleen para la preparación de los alimentos deberán ser inocuos, tanto para las abejas como para las personas, asimismo, el agua que se emplee deberá ser hervida o potable.




bibliografía.
BID/OIRSA (1987): Anatomía y fisiología de la abeja melífera. Pp 1 -73. Cuadriello, I.(1993): Polinización por abejas. En memoria del Diplomado en Producción Apícola. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. UNACH. Pp 1- 28. Franco, O. VH., Echezarreta, G. C. y Hernández, A. E. (2010): Respuesta del uso de suplementos de polen sobre los patrones de postura y la productividad en colmenas de abejas de Apis mellifera. En memorias de la II Reunión mesoamericana de Ciencia Animal 2010 (CD). Pp 71. Keller, I. Fluri, P. Imdorf, A. (2006): El desarrollo de la colonia y el papel del polen en su nutrición: 1ª parte. En Apitec N. 55 Marzo –abril 2006. pp 17 -28. Mc Gregor, S.E. (1976): Insect pollination of cultivated crops plants. ARS-USDA, Agriculture handbook. PP496. Molina, P. A. 1993: Anatomía y fisiología de la abeja melífera. En memoria del Diplomado en Producción Apícola. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. UNACH. Pp 1-71. Pérez G. F. (2007): Respuesta de colonias Apis mellifera m., a 3 sustratos proteicos como promotores de área de cría en periodos de escasez en Yucatán, México. Apitec 61: 11-19. Pérez, U. MG., Ramírez, A. E., Cuadriello, A. I., Martínez, H. E. (1991): Análisis químico del polen colectado por la abeja africanizada en Tapachula, Chiapas. En: V Seminario americano de apicultura. Guadalajara, Jal. México. Pp 28 – 30. Reyes C. J. L. Muñoz S. R (2003): colecta de polen en el cultivo de melón, vegetación circundante y curiosidades en su recolección por las abejas (Apis mellifera L) en la comarca lagunera. En: 10º Congreso internacional de actualización apícola. Tlaxcala, mex. Pp 24-29. SAGARPA 2004: Manual de Buenas Prácticas de Producción de Miel. Programa de inocuidad de alimentos. Programa Nacional para el Control de la Abeja Africanizada. Pp. 17-23. Shimada, A. (1982): Fundamentos de nutrición comparativa. Editorial Consultores en producción animal S. C. Offset universal, S.A. Pp 1-375.

PRINCIPIOS BÁSICOS DE NUTRICIÓN APÍCOLA



Se calcula que la relación entre las plantas y sus polinizadores, comenzó a desarrollarse desde la era del cretáceo, hace más o menos 100 millones de años. Cuando concurrentemente las plantas con flor y los insectos pasaron por una etapa de gran expansión (Butler, 1954). Desde entonces, las relaciones entre plantas y polinizadores se han ido estrechando y especializando, al grado que actualmente existen relaciones altamente dependientes, es decir que ni la planta ni el polinizador puede prescindir uno del otro, tal es el caso de la relación existente entre las orquídeas y las abejas Euglosas. Estas relaciones planta – polinizador se han estrechado a diferentes niveles, dependiendo de varios aspectos, entre ellos: la fisiología de los interactuantes, las condiciones ambientales y los beneficios que se intercambian. 
En este sentido, podemos encontrar plantas que por su tipo de reproducción no necesitan en lo absoluto de ningún agente polinizador; otras los necesitan de manera parcial, y otras más, que los necesitan de manera obligada, como las plantas de reproducción sexual con flores diferenciadas sexualmente.

La polinización se puede dar en distancias muy cortas cuando la planta es hermafrodita y posee los dos tipos de gametos. En este caso se habla de autogamia o auto polinización. También se puede dar en distancias muy largas, como en el caso cuando el polen es liberado al viento para que lo arrastre a las plantas hembras que necesitan este polen. El maíz podría ser uno de estos casos. Existen muchos agentes polinizadores como: la lluvia, el viento, pájaros, murciélagos e insectos, entre otros. 
Sin embargo, la polinización entomófila (por insectos), es de las más especializadas, pero no todos los insectos que viven o visitan las flores son polinizadores; algunos de ellos son muy pequeños, otros son ladrones de los recursos que ofrecen las flores, y otros son destrozadores de las flores. Los únicos que pueden considerarse como auténticamente polinizadores pueden ser: coleópteros, lepidópteros, dípteros y, sobre todo, los himenópteros, de los cuales el representante más conocido es la abeja melífera.

Para que esta relación sea provechosa para los interactuantes de la polinización, ambos deben tener algún beneficio de tal relación. Con esta relación, las plantas consiguen el enorme beneficio de propiciar la fecundación sexual de sus flores, asegurando con ello la formación de frutos y semillas fértiles y, en consecuencia, la preservación de la especie. Las abejas se benefician de la relación al obtener sus alimentos de las flores que visitan.

Los alimentos naturales de las abejas
 Como hemos explicado en la relación planta-abeja, éstas también se benefician al obtener de las plantas el néctar y el polen que son los alimentos naturales que les sirven para mantener sus colonias y sobrevivir. Por otro lado, las abejas también obtienen de las plantas sitios de anidación o refugio, y también resinas que las abejas colectan para impermeabilizar o reforzar sus nidos. En las temporadas de alta disponibilidad de recursos (principalmente miel y polen), las abejas los colectan en abundancia y los almacenan en sus panales para el mantenimiento de toda la colonia de abejas, incluyendo las temporadas en que hay deficiencia y ausencia total de recursos en el medio que los rodea. Los alimentos naturales que las abejas colectan, generalmente son suficientes para llenar sus necesidades nutritivas. En la naturaleza existen plantas que producen polen que podrían contener niveles bajos de nutrientes o incluso en algunos casos, es posible encontrar plantas que tienen polen o néctar con contenidos altos de sustancias tóxicas, como los alcaloides. Dos de los factores más importantes en la regulación de la población de las colonias de abejas son: la disponibilidad de recursos del entorno, y las reservas que la colonia posea. Así pues, vemos que las poblaciones disminuyen durante las temporadas de escasez de alimentos, lo cual permite a la colonia no agotar sus reservas, y poder llegar al siguiente ciclo de floración en condiciones adecuadas de población, para resurgir como una colonia muy poblada. Sin embargo, cuando hay necesidad de suplementar alimentos artificiales, hay que recordar que en lo que se refiere al polen y miel, hasta ahora ningún producto sustitutivo le es fisiológicamente superior.

bibliografía.

BID/OIRSA (1987): Anatomía y fisiología de la abeja melífera. Pp 1 -73. Cuadriello, I.(1993): Polinización por abejas. En memoria del Diplomado en Producción Apícola. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. UNACH. Pp 1- 28. Franco, O. VH., Echezarreta, G. C. y Hernández, A. E. (2010): Respuesta del uso de suplementos de polen sobre los patrones de postura y la productividad en colmenas de abejas de Apis mellifera. En memorias de la II Reunión mesoamericana de Ciencia Animal 2010 (CD). Pp 71. Keller, I. Fluri, P. Imdorf, A. (2006): El desarrollo de la colonia y el papel del polen en su nutrición: 1ª parte. En Apitec N. 55 Marzo –abril 2006. pp 17 -28. Mc Gregor, S.E. (1976): Insect pollination of cultivated crops plants. ARS-USDA, Agriculture handbook. PP496. Molina, P. A. 1993: Anatomía y fisiología de la abeja melífera. En memoria del Diplomado en Producción Apícola. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. UNACH. Pp 1-71. Pérez G. F. (2007): Respuesta de colonias Apis mellifera m., a 3 sustratos proteicos como promotores de área de cría en periodos de escasez en Yucatán, México. Apitec 61: 11-19. Pérez, U. MG., Ramírez, A. E., Cuadriello, A. I., Martínez, H. E. (1991): Análisis químico del polen colectado por la abeja africanizada en Tapachula, Chiapas. En: V Seminario americano de apicultura. Guadalajara, Jal. México. Pp 28 – 30. Reyes C. J. L. Muñoz S. R (2003): colecta de polen en el cultivo de melón, vegetación circundante y curiosidades en su recolección por las abejas (Apis mellifera L) en la comarca lagunera. En: 10º Congreso internacional de actualización apícola. Tlaxcala, mex. Pp 24-29. SAGARPA 2004: Manual de Buenas Prácticas de Producción de Miel. Programa de inocuidad de alimentos. Programa Nacional para el Control de la Abeja Africanizada. Pp. 17-23. Shimada, A. (1982): Fundamentos de nutrición comparativa. Editorial Consultores en producción animal S. C. Offset universal, S.A. Pp 1-375.

sábado, 11 de marzo de 2017

CONSIDERACIONES EN LA SELECCIÓN DE LOS AZÚCARES PARA LA ALIMENTACIÓN DE LAS ABEJAS




 



Algunos   pueden ser  dañinos para las abejas.
 Impurezas en azúcares comerciales que son perjudiciales. No hay azúcar mejor que la sacarosa pura.
 El coste es una consideración primordial en los alimentos agrícolas. Sin embargo, la dulzura de lo barato puede ser olvidado rápidamente con un sabor amargo de  un producto barato. Los altos costos del azúcar de mesa (sacarosa) y un buen mercado para la miel ha  llevado a los apicultores a probar los alimentos  para abejas más baratos. Algunos sustitutos de azúcar de mesa fueron consistentemente decepcionantes; otros tuvieron éxito. Los factores que limitan la eficacia de los hidratos de carbono en la alimentación de abejas no son explicables con marcas comercialesCiertos azúcares, que son nutritivos para los mamíferos, pueden envenenar a las abejas.  Algunos azúcares pueden contener toxinas que pueden ser letales para las colmenas y causar serios problemas  de nutrición a  las abejas de la miel.

Algunos   azúcares   suministrados  en los jarabes de sacarosa incluyen galactosa, arabinosa, xilosa, melibiosa, manosa, rafinosa, estaquiosa, y la lactosa (Barker y Lehner, 1974b; Barker 1976a). La pectina, agar, y muchas encímas son tóxicas o se pueden hidrolizar en  estos azúcares tóxicos. Por otro lado, la glucosa, fructosa, maltosa, sacarosa, melezitosa, y la trehalosa son seguras y nutritivas. Las razones de que algunos azúcares sean tóxicos en dosis bajas son desconocidos;  muchas teorías  han sido publicadas. Incluso los importantes procesos bioquímicos que producen  el néctar permanecen envueltas en la ignorancia.

La miel,   es principalmente fructosa y glucosa,   abejas obreras enjauladas  tiempo fueron alimentadas  con jarabe de sacarosa  y no sufrieron daño alguno (Barker y Lehner, 1973). Sin embargo, muchos apicultores consideran que la miel es un alimento ideal para las abejas a pesar de los riesgos de propagación de la enfermedades . En consecuencia, el azúcar de mesa que ha sido hidrolizado para  producir  jarabes invertidos que contienen glucosa y fructosa  se utilizan en la  alimentación  de las abejas. La justificación de esta práctica no se basa en los datos nutricionales, pero en el supuesto de que la hidrólisis ayuda a la digestión. Los jarabes son convenientes para alimentar, y la hidrólisis reduce granulaciones en en estos jarabes. También pueden ser un problema menor con el azúcar invertido porque la glucosa y la fructosa se hacen menos atractivas que la sacarosa cuando las abejas alcanzan la edad de  forrajeo (Barker y Lebner, 1974c). Aunque el azúcar invertido es más dulce para el hombre, no es más atractiva que la sacarosa para las abejas.

Recientemente, jarabes de alta fructosa  producidos por fermentación enzimática del almidón de maíz (Aschengreen, 1975)  estan  disponibles a un coste inferior que la sacarosa. A excepción de diferencias menores en sales minerales (Shallenberger et al., 1975) y las principales diferencias en sabores, estos jarabes son químicamente indistinguibles de la miel. Con jarabe de maíz de alta fructosa se alimentaron   abejas enjauladas por Bland (1975), Floyd E. Moeller de Madison,  y por Barker y Lehner (sin publicar) y sin efectos adversos, pero sin ninguna ventaja de supervivencia sobre la sacarosa.
Doull (1974) alimento con 3 jarabes producidos por hidrólisis de almidón de trigo. Estos jarabes invertidos eran perjudiciales para las abejas en confinamiento. Doull sospecha que los polisacáridos no  eran digeridos, en particular el  almidón, que puede ser nocivo. Obtuvo mejores resultados con sacarosa que con sus jarabes invertidos.
"Formose", una mezcla de azúcar sintetizado a partir de formaldehído, causó la inhibición del crecimiento y la muerte de las abejas obreras (Mizuno et al., 1973).

 La remolacha y  la caña de azúcar refinada son pura sacarosa y, por supuesto, son equivalentes seguras  nutricionalmente. Azúcares sin refinar han envenenado las abejas. No se han identificado los factores tóxicos en la melaza y en azúcares marrones. Bailey (1966) encontró que el azúcar de caña semirrefinado era inofensivo, pero el azúcar de remolacha semi-refinado disminuye la vida de las abejas. Así, las impurezas en  estos azúcares de remolacha sin refinar  pueden ser tóxicos. El azúcar de remolacha en bruto puede ser tóxico a causa de pectinas o galactósidos que contiene (Barker, 1976a). Bailey también encontró  que la miel con mas de ocho años tiene efectos disentéricos tanto como los azúcares  perjudiciales:  el HMF  esta correlacionado con la toxicidad de la edad y la consevación   de  la miel  y los jarabes hidrolizados con ácido. 

Las pruebas recientes (Jachimowicz y El Sherbiny  ; Barker 197Gb) muestran que HMF puede ser tóxico cuando se alimenta de glucosa más fructosa en las dosis que se encuentran en algunas muestras de jarabe de hidrolizado  con ácido o se calientan  mieles viejas.

 La sal de mesa común, cloruro de sodio, en niveles tan bajos como 0,125% en jarabes de azúcar, causó  disentería y la mortalidad en abejas enjauladas. Las abejas invernantes en colonias con reservas de miel que contenian 0,35 a la 1,16% de sal morían prematuramente. Rechazan el alto contenido de harina o de dextrina y sal , cuando se añaden a los jarabes  y mata a las abejas.  

American Bee Journal 
Beesource USDA
por Roy J. Barker 
Departamento de Agricultura, Laboratorio de Investigación de Abejas 
2000 E. Allen Road, Tucson, Arizona 85719

viernes, 3 de marzo de 2017

PREPARACIÓN DE PIENSOS APICOLAS




La malnutrición es una de las principales causas de mortandad de las colmenas en invierno. Para evitar este problema existe la posibilidad de suplementar la alimentación de las abejas con piensos específicos, que podemos adquirir o elaborar los propios apicultores.

Los puntos clave que deben cumplir los piensos apícolas son:

-Composición nutricional: que sean equilibrados desde el punto de vista nutricional y que las abejas los puedan digerir. Estos insectos pueden digerir azúcares sencillos (monosacáridos) como la fructosa o la glucosa, que son más fácilmente asimilable, así como disacáridos (sacarosa o azúcar blanco, maltosa) e incluso, aunque con más dificultad, los trisacáridos (maltotriosa), pero no pueden digerir los polisacáridos, como los almidones o las féculas de las harinas vegetales. Sin embargo, las abejas si pueden digerir las proteínas vegetales o de la leche.-Tamaño partículas (< 200 μ): las abejas tienen un tubo digestivo estrecho, de 0,2 milímetros. Por tanto, si utilizamos una levadura de cerveza o una harina de soja esta debe estar micronizada/molida a menos de 0,2 milímetros.




-Palatización por las abejas: el pienso les tiene que gustar. Una estrategia puede ser envolverlo en azúcar.
-Equilibrar composición global: el pienso tiene que ser un alimento equilibrado que cubra las necesidades nutricionales de las abejas.
-Conservación: es necesario calcular la rotación del producto. Si el apicultor va a alimentar a las abejas en invierno cada semana, el pienso tiene que ser estable durante, al menos, una semana y no fermentar.
-Ubicación en la colonia: el pienso tiene que estar colocado a un máximo de 10 centímetros de la cría, encima de la cámara de cría. Si se coloca más lejos supone un problema ya que en invierno la abeja pierde temperatura corporal rápidamente.
-Nivel de reservas: tener en cuenta la cantidad de polen y de miel con que cuenta la colmena para pasar el invierno.
-Competencia externa: si hay floración o no.
-Variabilidad genética: existen colmenas que, por genética, comen poco, trabajan poco y producen poca miel.

Materias primas existentes en el mercado para la elaboración de piensos apícolas

Fuentes de hidratos de carbono:
-Jarabes de almidón de maíz: pueden ser de glucosa o de fructosa (HFCS). Suelen tener alrededor de un 20% de agua. Es interesante que el jarabe que utilicemos tenga pocos polisacáridos, ya que estos no son asimilables por la abeja. Una mezcla para aportar hidratos de carbono a la colmena podría realizarse mezclando un 50% de azúcares con otro 50% de agua.
-Jarabes de azúcares invertidos, procedentes de separar la sacarosa en glucosa y fructosa. Puede ser un problema si contienen hidroximetil furfural o residuos de las enzimas que se utilizan en el proceso industrial de inversión.
-Dextrosa polvo = glucosa. Es barata y 100% asimilable por las abejas.
-Azúcar blanquilla=sacarosa. No se recomienda utilizar azúcar moreno ya que contiene hasta un 7% de melaza, rica en sales minerales, lo que podría provocar problemas en el aparato digestivo de las abejas. Por ello se recomienda no utilizar más de un 20% de azúcar moreno en la mezcla.
-Miel. Presenta el problema de que, debido a su olor, incite al pillaje por otras colmenas. Además, es necesario asegurarse de su origen para evitar problemas sanitarios.


Fuentes de proteínas:
Son sustitutas del polen fresco o del polen ensilado en la colmena. No se deben añadir a jarabes, por el peligro de fermentación. Fuentes de proteínas comerciales:
-Harina de soja micronizada: tiene más del 40% de proteína.
-Levadura de cerveza micronizada: tiene más del 40% de proteína y vitaminas. .
-Proteínas de suero de leche baja en lactosa. Tiene hasta un 85% de proteína. La abeja es intolerante a la lactosa.
-Hidrolizados de proteínas vegetales.
-Multivitamínicos


-Polen fresco/seco

Otros componentes:

-Grasas: añadir 1% de aceite de maíz (ventaja de que se enrancia muy poco), de colza o pepitas de uva.
Complementos vitamínicos
-Palatizadores: ayudan a mejorar la apetencia de las abejas. Algunos componentes (levadura) presentan cierto rechazo en algunas colmenas (sanas o con problemas), mientras que otros mejoran la apetencia (polen, miel, suero de leche en polvo bajo en lactosa), ralladura de cáscara de limón, esencia de limón natural, canela en polvo (que se parece al propóleos).
-Conservantes: Mejoran la higiene en las materias primas y en la elaboración del pienso. Es necesario cuidar la formulación para lograr contenido en agua bajo. Se debe añadir un antifermento (no actuará si ya hay contaminación), como sorbato potásico al 0,2 y 0,3%. También se puede acidificar el pienso para mejorar la conservación mediante el empleo de vinagres, zumo de limón, o ácido tartárico (1g por 10 litros)…

Elaboración de jarabes:

Recomendado cuando no hay néctar en el entorno ni almacenado.
-Estimulan la puesta de la reina con buenas temperaturas (más de 18ºC de temperatura al día) y aporte de polen. Cuando hace buen tiempo es suficiente mezclar 1 kg de azúcar blanquilla por 1 litro de agua caliente, para ayudar a disolver el azúcar. Si hace frío (menos de 18 grados de media al día) la proporción recomendada es de 2 kg de azúcar por litro de agua. La dosis recomendada es de 1 a 1,5 kilos de azúcar por colmena y semana.
-Pueden añadirse multivitamínicos si escasea el polen: 5 a 15 cc/kg
El jarabe se puede colocar en una bolsa de plástico o en un alimentador. Para el transporte, en caso de utilizar bolsas de plástico, es recomendable utilizar un cubo con agua para que las bolsas no se rompan.
En cuanto al momento, es recomendable colocar el jarabe a última hora de la tarde para evitar problemas de pillaje.


Jarabes más proteínas

Se recomienda alimentar a la colmena con néctar y con polen cuando no hay suficiente polen ni néctar ni en la colmena ni en la naturaleza circundante.
-Estimulan la puesta de la reina con buenas temperaturas (más de 18 grados) si no hay aporte de polen externo.
-El jarabe se elabora con una proporción de 1:1 de azúcar y de agua, con buen tiempo; y con frío 2 kilos de azúcar por 1 litro de agua.
-Las proteínas se deben aportar a parte, nunca mezcladas con el jarabe.
-Para la elaboración de la torta de proteínas utilizaremos más o menos 1 parte de levadura de cerveza (o mezcla de levadura con harina de soja, o/y polen fresco con garantía sanitaria,) amasada con 1 parte de jarabe de azúcar y agua en proporción 2:1 (calentando a unos 60 º C para disolver).
-Otra opción para la torta de proteínas es utilizar 1,2 kg de jarabe de glucosa + 900 g de levadura de cerveza + 300 g de glucosa en polvo, o bien, si hay algo de polen, + 600 g de levadura de cerveza y a 600 g de glucosa en polvo (esta es más blanda y las abejas la comen mejor).
-En las dos recetas se debe añadir un 1 % de aceite de buena calidad (colza,
maíz…).
-Se pueden añadir 2 mg de vitamina C por kg.
-Se hacen bolas de unos 100 g y aplanarlas a 1 o 1,5 centímetros de altura. No deben tener más de medio dedo de grueso. Para ello se puede hacer un sándwich con papel de horno, papel parafinado, o plástico de 50 galgas.
-Una vez elaboradas las tortas, se debe poner una pastilla de unos 100-200 g/semana encima de los cuadros de cría, a no más de 10 centímetros de la cría.
En caso de que haya en el campo néctar (por ejemplo, mielato de roble) pero no polen, sería suficiente con colocar las tortas pero no el jarabe, ya que el néctar ya les aporta hidratos de carbono a las abejas.


Dieta completa: pienso en pastillas

Tiene la ventaja de que presentan humedad baja, al ser más espesas. Se aconseja utilizarlas con frío y con falta de flor. En las épocas más secas se pueden elaborar las pastillas más blandas. Se pueden mezclar proteínas, grasas y multivitamínicos.
Elaboración de pastillas:
Para la elaboración de las pastillas se recomienda la utilización de una batidora de cemento cola. Los ingredientes de las pastillas son, aproximadamente:
-Un 67% de jarabe de fructosa o de glucosa.
-Un 7% (máx. 10%) de levadura de cerveza o mezcla con harina de soja o polen de sanidad garantizada.
-Un 25% glucosa en polvo (dextrosa) o azúcar glas (molido).
-Un 1% aceite de maíz o colza o mezcla.
-De 5 a 15 cc/kg de polivitamínico.
-Como conservante se puede utilizar un 0,2% de sorbato potásico.

-Ser higiénicos en su preparación.
-Utilizar materias primas de calidad.
-Evitar vertidos del alimento al aplicarlo.
-Colocar la comida en contacto con las abejas, y en zona calefactada por estas (cubrir si es preciso).
-Molestar a las abejas lo mínimo posible: ser rápidos y certeros.
-Alimentar a última hora del día, si es posible.
-Con pillaje estrechar las piqueras.
-Marcar las colmenas que no consuman, para revisarlas y ver los problemas que pueda haber.
-Recoger los restos y llevarlos a la basura.

fuente
Antonio Gómez Pajuelo 
http://www.campogalego.com/es/agroalimentacion-es/consejos-para-la-preparacion-de-piensos-apicolas/