Mostrando entradas con la etiqueta curiosidades de las abejas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta curiosidades de las abejas. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de junio de 2020

LA DEMOCRACIA DE LAS ABEJAS



The evolution of honey bee dance communication: a mechanistic ...
Acracia sin lideres férreamente organizada. Asamblea que delibera las propuestas aportadas por socias con igual poder de decisión. Las abejas zanjan en democracia asamblearia entre las decisiones vitales que comprometen a la colonia. Y a los humanos nos muestra un modelo que avalan millones de años de eficacia.

La colmena y la democracia - El colmenar del Bierzo - Un ejemplo a ...

Olvidaos del cuento de la reina: a las abejas no les gusta la monarquía. En una colmena en la que en invierno pueden vivir 10.000 y en verano 30.000 miembros, todas son hermanas y hermanos nacidos de los huevos de la abeja madre (1).¿Quién dice que “Reina”? Podría parecerlo, de fijarnos únicamente en la duración de su vida: 3-4 años vive la madre, mientras que sus hijas obreras estériles no superan los 45-60 días, los machos zánganos algunas semanas más. Pero la abeja madre pasará esa vida más larga trabajando sin cesar, sus hijas la obligarán a poner huevos día y noche, incluso forzándole a empellones y mordiscos si no es suficientemente fértil. La madre nunca saldrá de la colmena, si no es para fundar una nueva colonia… pero luego llegaremos a ese puto.

The Wire

Obreras autogestionarias y republicanas
La referida a la abeja reina es otra más de la multitud de leyendas creadas por los humanos. Existe constancia de figuras de abejas pintadas sobre roca al menos desde el Mesolítico. Y luego, tanto en Mesopotamia como en las demás civilizaciones antiguas, Egipto, Grecia, India, China, Roma, los Mayas… en todas ellas las abejas gozaron de un lugar privilegiado en creencias, religiones, costumbres, economía y festejos. El primer vino se hizo a base de miel, que era el único producto edulcorante hasta casi ayer mismo.
El conocimiento científico de la abeja ha surgido muy tarde en la historia. No hay que remontarse hasta Virgilio para leer a autores que bastante recientemente seguían afirmando que las abejas surgían a partir de cadáveres de bueyes. En Euskal Herria, el primer libro publicado en lengua vasca sobre abejas data de 1827, “Erle gobernatzalleen guidariya, edo erleac gobernatceco modua”, y es la traducción al euskara de la obra “Guía de Colmeneros o tratado práctico de abejas” del carmelita alavés Joaquin de Santa Bárbara. Este se enfrentaba con dureza a quienes, como el conocido R.A.F. Reaumour, defendían que las abejas nacían de los huevos puestos por la reina y fecundados con anterioridad por los zánganos. No, respondía el fraile, no hay relaciones sexuales entre las abejas, porque son los únicos seres vivientes, junto con la Virgen María, a quienes Dios otorgó la gracia de engendrar siendo vírgenes, para dar ejemplo de pureza a los humanos.
Pero atrás quedaron los tiempos en los que se consideraba a la colmena como “The Feminine monarchie”, como la definió Charles Butler en 1609. Los científicos apicultores han aprendido mucho desde entonces acerca de la naturaleza y el comportamiento de las abejas. El zoólogo austríaco Karl Von Frisch, considerado el referente en esta materia y que obtuvo el Premio Novel en 1973, fue el autor del clásico “La vida de las abejas”, libro en el que hizo compendio de lo demostrado hasta entonces sobre esos insectos. Entre otras muchas materias, suya es la descripción de la famosa “danza de la abeja” (2).
Recientemente el biólogo norteamericano Thomas D. Seeley ha marcado un nuevo hito en el conocimiento de la abeja, siguiendo la senda marcada por Von Frisch: ha publicado el libro   “Honeybee Democracy” (Princeton University Press, 2010). Ya antes Seeley, director del departamento de Neurobiología de la Universidad de Cornell, había editado “The Wisdom of the Hive” eta “Honeybee Ecology”, unos clásicos en la literatura científica sobre la abeja.  

Swarms Of Bees Have Been Spotted Across The UK


El enjambre, verdadero “parto” de la abeja
En “La democracia de las abejas” Seeley explica de qué forma tan democrática llegan estos animales a tomar la decisión más importante que se plantea a la supervivencia de su familia y su especie: dónde instalar ese nuevo hogar que necesitan con apremio para guarecerse de la intemperie. Y resulta que la decisión no la toma ni una reina ni ningún otro líder, sino que serán las obreras las que decidirán tras una dura y larga discusión.
Esa unidad que denominamos “colonia” o “colmena” de abejas se multiplica dividiéndose en dos. En un momento dado, cuando el grupo se ha hecho suficientemente grande y fuerte, le falta sitio o siente que abeja madre o maestra va envejeciendo, las abejas comprenden que ha llegado la hora de dividir al grupo en dos. Para fundar la nueva colonia, las obreras provocarán el nacimiento de nuevas madres o reinas. Las obreras infértiles saben –porque llevan más de 40 millones de años usando el sistema- que pueden lograr que de algunos de los miles de huevos destinados a ser obreras infértiles como ellas nazcan como hembras fértiles, futuras madres, simplemente cambiándoles su alimentación en esa fase. He ahí cómo materializó la República Femenina [en euskara podríamos inventar el término “Emepublika”, “Eme” significa hembra] su decisión de escindirse en dos.
En esta división la especie se juega su supervivencia. En la colmena quedará la nueva familia que renovará su tesoro genético: miles de huevos, larvas y ninfas puestos por la vieja madre, más las obreras más jóvenes, entrenadas en ayudar a las que nacerán durante sus primeros días. También se quedarán los zánganos que llevan el patrimonio genético de la madre, y que intentarán pasárselo con su semen a alguna de las hembras vírgenes que salgan a aparearse de alguna colmena cercana. Y también se habrán quedado las nuevas futuras madres, de las cuales sólo una sobrevivirá y asegurará con nuevo aporte genético la continuidad de la colonia ya existente.
Entre tanto, se deben marchar tanto la vieja madre como las obreras más experimentadas. Antes de irse han hecho acopio de la miel necesaria para el traslado y han comenzado a emitir un sonido muy peculiar, una especie de “trino” o “canto”. Y de golpe, todas las escindidas saldrán de la colmena para instalarse en alguna rama, farola, alféizar, friso o balcón cercano. ¿Quién no ha visto un enjambre a finales de primavera o principios de verano? Sin reservas de comida, ni refugio, ni panales de cera para depositar huevos, polen y miel, el enjambre dispone de muy pocos días para encontrar nueva mora donde instalarse. Es cuestión de vida o muerte el tomar una rápida y buena decisión. En Honeybee Democracy Thomas D. Seeley nos ofrece un relato científico de lo que ocurre en esos cuatro o cinco días fundacionales y agónicos para la nueva colonia.

Decline of the honeybee: number of colonies fell by 16 per cent

Exploradoras buscan casa para la familia
Las protagonistas de este éxodo con final casi siempre feliz suelen ser las más experimentadas de entre las abejas obreras, “scouts” en inglés, especializadas de edad avanzada. En el corto espacio de tiempo de 6-8 semanas, que es lo que dura su vida, las obreras efectúan diversos oficios de modo sucesivo: trabajos de limpieza al poco de nacer, luego nodrizas de sus hermanas menores, más tarde almaceneras, productoras de cera y constructoras de panal, porteras, y al final de su vida pecoreadoras, es decir, recolectoras de néctar, polen y agua. Dejan para el final el trabajo más arriesgado, y es por ello que la mayoría de las abejas mueren fuera de la colmena, agotadas de trabajo, en accidentes o capturadas por depredadores. Algunas de ellas se especializan en la tarea de explorar: son las exploradoras o “sherpas” que buscan nuevas fuentes de miel y polen, que luego darán a conocer a sus hermanas.
En el caso del enjambre, en cuanto se ha posado colgando de alguna rama, las exploradoras emprenden de inmediato la búsqueda de posibles moradas para el grupo. En las horas y días siguientes cada una de ellas notificará lo que ha hallado, y tratará de llevar al sitio a más compañeras. Comienza la socialización de la información y con ello la larga competición entre las diversas propuestas, debate que dura a veces pocas horas y la mayoría de las veces tres o cuatro días. El libro de Thomas D. Seeley cuenta de modo ameno pero prolijo cómo deciden las exploradoras si un sitio les conviene, cómo discuten entre las diversas opciones, de qué modo deciden, y, en fin, por medio de qué mecanismo convencen al grupo entero a salir del letargo en el que ha estado sumido el enjambre durante días para moverse todos a la nueva morada.
Una de las claves reside en el sistema de comunicación por el que las abejas comparten sus informaciones. No es otro que la danza. En un día normal dentro de una colmena normal, cuando las obreras buscan en el exterior néctar y polen para acarrear a casa, las exploradoras aportan a sus compañeras muestras del néctar o polen encontrado. Y a continuación, según demostró Von Frisch, efectúan una danza, la danza de la abeja: dibujan con su movimiento algo así como un “8”, con cuyo eje central señalan la dirección en la que sus hermanas podrás encontrar el producto anunciado; una realización más rápida o más lenta de la danza indica que dicha flor se encuentra más cerca o más lejos. Buscando por “honeybee wagle dance”, en Internet se pueden ver varios vídeos y múltiples gráficos para entender mejor esta danza (4). Pues bien, cuando la mayoría del enjambre espera con ansia noticias de posibles casas que ocupar, serán las exploradoras las que les informen a sus hermanas de los hallazgos efectuados.

Honeybees' waggle dance no longer useful in some cultivated landscapes

Campeonato obrero de danzas
La selección natural, a lo largo de 40 millones de años, ha inculcado a estas “moscas de miel” las características que desean para su hogar: a poder ser, una oquedad de un volumen aproximado de 40 litros, mejor si está situado a unos 6 metros del suelo, que disponga de una entrada de entre 10 y 30 cm cuadrados, orientada al sur, si puede ser. Una sherpa, en cuanto encuentre una cavidad que se aproxime a esas características, la medirá caminando por sus paredes. Luego volverá al enjambre y indicará sus coordenadas mediante la danza a las compañeras que le rodean. Eso mismo harán las demás colegas exploradoras para dar a conocer sus hallazgos. Y comenzará la discusión de propuestas, el concurso de danza, la democracia práctica de las abejas.
“Cuando un enjambre busca nueva vivienda –escribe Seeleyk- pone en práctica la llamada democracia directa, en la que cada miembro de una comunidad participa en su propio nombre y no como representante de ningún otro”. Sabemos que lo que en los años 1970 llamábamos “asanbladak” [el autor se refiere al auge del movimiento asambleario en el Pais Vasco] actualmente no están muy de moda en los países más ricos, como no sea en algunas asociaciones y cooperativas. A nivel de política, algunos municipios de Suiza conservan todavía la asamblea de vecinos, y Thomas D.Seeleyk cuenta en su libro que conoce algunos ejemplos en la costa Este de los EEUU, que es donde vive. En su opinión, los debates que ahí se desarrollan y los de los enjambres tienen bastantes puntos en común.
Empezando desde el hecho de que la decisión no le corresponde a un sólo líder sino a muchos miembros del grupo, cuyos votos son libres y de idéntico peso. En el debate toman parte cientos de abejas y comparan informaciones provenientes de muchas fuentes distintas, que un único miembro nunca habría podido reunir por sí solo. Supone una gran ventaja, porque cuanto más amplio sea el abanico de posibilidades, más probable resultará acertar en una buena elección. Cada abeja exploradora aporta su conocimiento, algunas de las que escuchan –o mejor “ven” o “sienten”, porque la danza se produce en la oscuridad- su propuesta vuelan a visitar el sitio, vuelven al enjambre y danzan con mayor o menor energía, de modo que otras abejas espectadoras se informen… Es así como cada danza acumula más o menos abejas en torno a una propuesta. Y se van perfilando las propuestas mejor valoradas.
En los experimentos realizados por el profesor Seeley y sus colaboradores en la isla Appeldore, en el estado de Maine, han observado cómo en un momento dado las obreras cortan el debate, y que ello ocurre cuando el número de danzantes que “publicitan” una de las opciones alcanza cierto número. En ese momento se detiene el baile. Los minoritarios se han rendido. Menos mal, porque en caso de que la competición de danzas se prolongara demasiado, las abejas, que cuelgan como adormiladas en el enjambre a merced de los elemento, morirían todas de frío, hambre y sed.
Una vez conseguido el consenso, comienza el traslado de la colonia entera. También en este movimiento corresponderá a las exploradoras dirigir al grupo hasta la nueva casa. Muchas personas han podido contemplar el vuelo del enjambre: se suelta el enjambre de la rama, se reorganiza en una especie de nube que comienza a moverse, lentamente al principio, a gran velocidad después, para frenar al acercarse a la meta y entrar en pocos minutos los miles de abejas tras la vieja madre-maestra-machiega al nuevo aposento. Una nueva vida comienza. Desde mañana, todo el mundo a trabajar. Pasará otro año o par de años hasta que llegue la hora de una nueva escisión, un nuevo “parto”… pero ni una sola de las miles de hermanas obreras que ha protagonizado esta odisea podrá verlo.

Cinco lecciones para las asambleas humanas
Tras un estudio profundo del comportamiento de las abejas en su libro, Thomas D. Seeley propone a sus lectores algunas lecciones que puedan servir a los grupos humanos. Primera: al crear un grupo para debatir en torno a una decisión, tener muy en cuenta que sus miembros deben compartir los mismos intereses y profesarse un gran respeto mutuo. Las abejas nos enseñan cómo el interés de cada una de ellas coincide con el del grupo entero, el porvenir de un individuo coincide con el del conjunto, porque la abeja madre que hay que cuidar a toda costa lleva en su vientre los genes de cada abeja y de la colonia entera.
Segunda lección: reducir hasta el mínimo posible la influencia del líder en el pensamiento del grupo. Como los humanos casi siempre funcionan con algún líder, su tarea debe consistir en potenciar el trabajo comunitario, moderar la discusión, animar a los exploradores… pero no en promocionar ninguna de las propuestas concretas. Debe promover el consenso.
En tercer lugar, a cada problema hay que buscarle más de una única solución. Para ello es necesario que el grupo sea suficientemente fuerte y diverso, promover que los miembros busquen distintas soluciones y asegurar un buen clima para que las propuestas puedan ser defendidas.

Aeon+Psyche on Twitter: "The discovery of the dance language of ...Cuarto, que mediante el debate hay que lograr que todo el grupo tenga el mejor conocimiento posible de todas las propuestas de solución. Cada abeja exploradora hace propaganda de la suya mediante la danza y luego quienes se solidarizan con esa opción bailan la misma danza, pero ninguna de ella lo hace por mera imitación, sino tras haber visto personalmente el lugar que proponen. Es ese el tipo de comunicación el que debe promover también el grupo humano.
Y quinta lección: usar el cuórum como instrumento para garantizar tanto la cohesión del grupo como el que la elección definitiva resulta suficientemente rápida y la mejor de las posibles. En un enjambre, cuando en torno a una de las danzas se reúne un número suficientemente grande de individuos, el resto entiende que ya se ha conseguido el cuórum requerido y los promotores de otras alternativas desisten de seguir con sus propuestas, llegándose así al consenso. Puestos a buscar consensos en las asambleas humanas, Seeley considera que una muy buena herramienta consiste en realizar votaciones de tipo sondeo una vez que la discusión está bastante avanzada, votaciones formales y secretas pero de “toma de temperatura”, para ver cómo están posicionadas las distintas opciones y fuerzas. Normalmente, salvo que haya en el grupo alguien verdaderamente contumaz, cuando una de las alternativas alcanza una adhesión de alrededor del 80% de los asistentes, el resto se suele sumar al consenso.
Si no fuera que resulta tan subversiva, esos asesores que recorren empresas y asociaciones a modo de misioneros modernos podrían predicar la democracia sin líderes de las abejas como fórmula para el buen funcionamiento de los grupos humanos. Thomas D. Seeley resume así la lección: “Durante millones de años las abejas exploradoras de los enjambres se han responsabilizado de la tarea de elegir el mejor hogar posible a su grupo. En ese largo intervalo de su evolución, la selección natural ha acarreado la organización de los grupos de búsqueda de esos insectos para que puedan efectuar las mejores decisiones. Ahora que conocemos cómo realizan ese proceso de modo tan original, los humanos disponemos del conocimiento para poder mejorar nuestras vidas”.
¿Cómo denominar a este sistema: democracia sin líderes, democracia asamblearia, acracia estructurada, comunismo libertario, república femenina igualitaria, autogestión…? La puedes llamar como quieras, pero el método lleva como garantía la experiencia de 40 millones de años.

Fuentes
Argia/Rebelión

domingo, 2 de julio de 2017

PRINCIPIOS FÍSICOS PARA UNA BUENA COSECHA DE MIEL


Principios físicos que influyen en el funcionamiento y que son esenciales para una correcta producción de miel:

 Espacio-abeja:
es básicamente, el espacio requerido para el paso de las abejas. Este espacio debe ser de 9 mm. Si el espacio es demasiado pequeño para el paso de las abejas, éstas lo cierran con propóleos, y si por el contrario, es demasiado grande, construyen el panal allí. Con las medidas estandarizadas de las colmenas ya se respecta este espacio entre cuadros y entre pisos de alzas.


 Regulación de la temperatura:
las abejas están dotadas de sistemas reguladores para mantener la temperatura del nido alrededor de 35°C Consiguen proporcionar calor de forma colectiva, con el movimiento de los músculos torácicos, los músculos que sirven para mover las alas. Una abeja sola no es capaz de mantener la temperatura requerida. Cuando la temperatura está comprendida entre 15°C y 30°C  la colonia empieza a moverse aumentando la disipación de calor, pero en consecuencia, aumentando el consumo. También, cierran la entrada y las fisuras de la colmena para disminuir la pérdida de calor.

En cambio, cuando la temperatura es menor a 14°C  dejan de tener crías y de ir a buscar alimento, subsistiendo con el alimento del interior, y se quedan agrupadas como racimo rotándose las del centro con las del borde. El apicultor  puede ayudar en el proceso de calentamiento de la colmena con la colocación de la guardapiquera, una pieza de madera que se coloca en la piquera disminuyendo su tamaño; también, disminuyendo el volumen de la colmena, retirando las alzas superiores y concentrando a la colonia en menor espacio; o colocando una membrana sobre la cámara de cría. Cuando la temperatura es demasiado elevada, las abejas se desperdigan, recolectan agua y la dispersan por la colmena, y ventilan con las alas, las zonas húmedas. Cuando esto no es suficiente, parte de la colonia sale de la colmena y se coloca en racimos delante de ésta. A estos grupos se les llama barbas. Para ayudar en el proceso de enfriar la colmena se puede reemplazar la entretapa por un bastidor de tela mosquitera, colocar cuñas entre alzas o desplazar las cajas para favorecer la ventilación del aire.


 Regulación de la humedad:
 este punto es importante, dado que la humedad interior es la suma de la humedad exterior y la propia de las abejas metabolizando el alimento, pudiendo dar humedades elevadas, y por lo tanto, facilitando la aparición de hongos y bacterias, y dificultando la deshidratación del néctar recolectado. Las colmenas naturales tienen la piquera en la parte superior, y la humedad se disipa por este punto. En las racionales, el uso de la entretapa ayuda a la eliminación de la humedad, y en sitios muy húmedos, su perforación.

sábado, 10 de junio de 2017

EL INTERIOR DEL LA COLMENA




La actividad de la  colonia de abejas está regulada por diferentes factores. Algunos de ellos son externos como el flujo de néctar y condiciones climáticas reinantes y otros internos que responden al momento de desarrollo de la  colmena.


 A modo de ejemplo, situémonos con la imaginación en el interior de una colmena durante el mediodía de una buena jornada primaveral: "Veremos nodrizas atareadas con la alimentación y mantenimiento de la cría. Algunas abejas preparando las celdas para que la reina continúe con la postura, retirando restos de capullos y dándole un perfecto acabado a la superficie con una fina capa de propóleos como agente bactericida y fungicida. Hacia el centro de la cámara de cría la reina con su séquito se desplazan en forma ordenada. La hembra fértil controla cada una de las celdas antes de depositar sus huevos. Con las patas delanteras mide el tamaño de la misma para determinar si pondrá un huevo fecundado para dar origen a una obrera, o si por el contrario hace falta poner uno sin fecundar porque la celda es más grande y albergará una cría de zángano. Las seis o siete nodrizas que la rodean le dan un trato preferencial. Su alimentación con jalea real es asistida permanentemente, mientras otras obreras jóvenes la cepillan y masajean.
Recortándose contra la claridad de la entrada, las receptoras se afanan por ayudar a descargar lo obtenido por las pecoreadoras. Vemos a dos obreras con sus aparatos bucales conectados. Una le está transfiriendo el néctar que trae almacenado en su buche melario a la otra. Sobre ambos canales las lenguas se mueven con rapidez para facilitar el flujo de néctar de una abeja a otra. Otra pecoreadora parece que ha encontrado una interesante fuente de alimento. Comienza un baile en forma de ochos y luego de cada ciclo mueve sus alas y abdomen con cierta intensidad emitiendo sonidos de baja frecuencia para indicar la distancia de la fuente. Las pecoreadoras que la rodean prueban el néctar libado para evaluar su calidad. El sentido de giro de la danza muestra la dirección en la que dicha fuente se encuentra. Una vez recibido el mensaje las pecoreadoras que la observaban salen en busca del preciado alimento. Es verdaderamente sorprendente ver la precisión con que fue transmitido el mensaje. Otra obrera llega con una gran carga de polen en las patas. Dos receptoras la ayudan a desembarazarse de las mismas y también con los cepillos de sus patas limpian el polen que trae adherido sobre su abdomen, tórax y cabeza. Nada se desperdicia, todo es aprovechado convenientemente. A ese polen lo mezclan con miel y lo acondicionan en las celdas inmediatamente sobre el área de cría. Con la cabeza lo compactan sacando todo el aire posible. Parece que hoy han encontrado otra fuente de polen, porque en los días anteriores habían estado recolectando del cardo (color violeta) pero el que descargan ahora es morado oscuro, ¿será de la acedera?. Varias guardianas vigilan desde el interior. Hay muy buena entrada de néctar, por eso casi no tienen que preocuparse de controlar el ingreso.

Solo hace falta hacer un par de vuelos de advertencia a ese abejorro anaranjado que se acerca subyugado por el intenso aroma del néctar recolectado. Allí van otras nodrizas realizando sus primeros vuelos de orientación. Por fortuna varias obreras agitan sus alas vigorosamente con el abdomen levantado y la glándula de Nasanoff expuesta para facilitarles el reconocimiento de su casa. La temperatura comienza a subir en el interior de la colmena y también la humedad que se desprende del néctar recolectado. Van a hacer falta más obreras ventilando para mantener un clima agradable en el área de cría. En el piso se van juntando cantidad de desperdicios: algunos opérculos roídos, capullos, algunas larvas enfriadas que retiraron las obreras sanitarias y un par de abejas muertas. Las encargadas de la limpieza se afanan por mantener todo en orden. Las larvas y las abejas muertas serán llevadas lejos de la colmena para evitar contagios. Un grupo de obreras comenzó a estirar algunas celdas reales. La familia ha decidido dividirse en breve. Cuando empiece el aovado en las mismas se sobrealimentarán para hacer frente al desafío de fundar una nueva familia en las proximidades. Es la ley de la vida. Ahora el calor es verdaderamente agobiante. Hay que reforzar la ventilación. Las que estén descansando tendrán que hacerlo afuera para poder bajar la temperatura. Van a tener que colgarse en forma de barba en la piquera... al menos por un rato.

Aumenta el ingreso de agua y las pecoreadoras que se especializan en la recolección de propóleos aprovechan que el mismo está más fluido a esta hora para juntarlo. Hoy fue una buena jornada. Por encima de la zona de cría y de las reservas de polen se operculó una buena cantidad de miel. Hay que aprovechar el buen tiempo, no se sabe cuándo va a cambiar el clima."





fuente
César Alfredo Massaccesi

domingo, 9 de abril de 2017

LAS 10 REGLAS DE ORO DEL APICULTOR



No hay vidas pequeñas:
cuando la miramos de cerca, toda vida es grande (M. Maeterlinck).
 Apoyándonos en algunos refranes apícolas que condensan, clarifican y resumen por sí mismos muchas enseñanzas sobre las abejas, queremos en este capítulo destacar algunas reglas o principios, a modo de pequeños consejos y orientaciones, que señalen el camino a seguir en las tareas con nuestras amigas las abejas. Se trata de diez reglas que pueden ser muy útiles, especialmente, para los apicultores  menos abezados.

1.- Familiarízate con las abejas y trátalas siempre con cariño, estudia sus reacciones y no quebrantes nunca sus tendencias naturales La apicultura supone estudio, dotes de observación y mucho amor a la naturaleza; exige mucha práctica, por lo que el contacto con las colmenas y las enseñanzas de un buen apicultor son el medio más eficaz para tener éxito con las abejas. Un dicho popular pone de relieve lo que antecede: “Todo apicultor debe tener a las abejas en su mano, en su corazón y en su cabeza”. En la mano para manejarlas, en el corazón para amarlas, y en la cabeza para entenderlas. - Cuida tus abejas sin torcer sus costumbres y verás tus colmenas en las cumbres. - Si tu vejez quieres disfrutar, atiende un colmenar. Abejas sobre mano - Quien sin saber de abejas se mete colmenero, gasta tiempo y paciencia, y pierde su dinero. - Del quehacer de las abejas sacarás buenas consejas (consejos) - Sólo pica la abeja a quien torpe la maneja - No pica la abeja a quien en su paz la deja - Cosa es indiscreta, meterse en un colmenar sin careta.


2.- Analiza y observa las condiciones climáticas y el tipo de plantas de la zona donde pretendes emplazar tu colmenar Cada zona tiene un clima concreto que viene determinado por las variaciones de temperatura, humedad, vientos, etc., y que genera unos recursos peculiares de néctar y polen. El conocimiento de esos factores te ayudará a tomar decisiones acertadas. La intervención del apicultor en el momento adecuado y las buenas condiciones medio ambientales constituyen la clave del rendimiento apícola. - Colmenar sin experiencia y cordura, poco dura - Colmena y conejo, en monte viejo - Pan de Bamba, molletes de Zaratán, ajos de Curiel, quesos de Peñafiel, y del Cerrato la miel (Lugares cerca de Valladolid) - La abeja, unas flores escoge y otras deja.

3.- Elige correctamente el emplazamiento de tus colmenas Este debe ser seco y soleado, orientado al mediodía y protegido de fuertes vientos. Para evitar la humedad conviene que las colmenas estén separadas del suelo mediante soportes de ladrillo, bloques de cemento, etc. Así se reduce el consumo de provisiones y se evita la aparición de enfermedades. - Abeja y oveja, a sombra de teja - Antes de sacar tu capa, muy bien la colmena tapa - Cuida bien tus colmenas y te enriquecerán la alacena.

4.- Visita el colmenar con frecuencia y “a tiempo”, no “cuando tengas tiempo” De todas formas, descarta los días nublados, lluviosos, fríos o de intensos vientos. Acude, especialmente, en caso de cambios climáticos adversos y al observar en los colmenares próximos el menor síntoma de epidemia. Procede siempre con tranquilidad, ahumando levemente por la piquera antes de empezar. Nada de golpes ni movimientos bruscos. Las mejores horas para actuar son de 9 de la mañana a 12 y de 2 a 5 de la tarde porque es cuando las abejas recolectoras de néctar están en el campo. No olvides nunca que las abejas son animales muy agradecidos: una ayuda en el momento preciso y, si acompaña la meteorología, tu intervención será ampliamente recompensada. El que se limita a recoger los enjambres en primavera y apoderarse de la miel en otoño ni es apicultor ni obtendrá nunca miel. - Castra tardío, enjambra temprano, harás colmenar lozano - Boca que come miel no escupe hiel - Si a la abeja ves beber muy pronto verás llover - Quien al trabajo no vuela como la abeja, al final hambre pasa y va de cabeza

5.- Haz todo lo posible para que tus colmenas estén siempre bien pobladas Para ello, si es preciso, reúne varias colmenas débiles pues es mejor tener pocas colmenas “fuertes” que muchas “débiles”. En cualquier caso, distribúyelas racionalmente, en función de las floraciones y abundancia de néctar de la zona. - Muchas abejas, mucha miel; mucha miel, muchas abejas - Las abejas a más miel, menos hiel - Hace más un buey que cien golondrinos

6.- Procura que todas las colonias tengan reina joven (menos de tres años) , de calidad (mansa, resistente a enfermedades, poco agresiva, con débil instinto de enjambrazón, etc.) Como ya indicamos al principio, cuando la reina es joven tiene el abdomen fino y corto, por lo que se mueve con gran agilidad. Al envejecer, sus alas se desgastan y su cuerpo pierde el pelo. La calidad de la reina se refleja en la cantidad de cría ( en primavera tiene que haber cinco o seis panales cubiertos de cría de todas las edades) y en la disposición de la misma (que sea compacta y no diseminada). Si no es así, la reina es vieja o está enferma y hay que sustituirla cuanto antes.   La reina tiene que ser joven y de calidad - No hay colmena mala si hay una buena reina - La reina que joven es, muchos súbditos puede tener - Reina joven, gran cosecha

7.- Controla la enjambrazón natural Si lo que pretendes es obtener buenas cosechas de miel, tienes que impedir la enjambrazón. Para ello, debes tomar alguna de las siguientes decisiones: formar pronto un enjambre artificial, dejar buena ventilación retirando la piquera, incorporar alzas para dar más espacio a la colonia, destruir las celdas reales, etc. En los colmenares tradicionales de hornillos estas operaciones son difíciles de realizar, por lo que suelen enjambrar mucho. - No se puede comer tortilla y echar a pollos - Si quieres sacar colmenas, sácalas por las candelas; si quieres sacar miel, sácala por San Miguel - El día de San José, mi colmena cataré - Año de enjambres, año de hambres.


8.- Consigue que las colmenas tengan el mayor número de abejas en la época de máxima floración (gran mielada): A tal efecto puedes estimular la puesta de la reina a partir de febrero, suministrando a las colmenas un alimento suplementario tipo agua miel o “candi”. Para evitar el “pillaje”, hazlo al atardecer procurando que no se derrame fuera de la colmena. Si puedes, traslada las colonias para aprovechar floraciones concretas. - Agua en agosto, miel y mosto - Cada abeja viva y coma en su colmena, y no fisgue por la ajena - Si quieres miel y cera, llévame caballera (hace referencia al traslado de colmenas en caballerías) - El sol de verano ablanda la cera y endurece el barro - Tráeme caballera, y darte he miel y cera.

9.-Deja suficientes provisiones de miel para el invierno Cada colmena necesita alrededor de 15 kilos. Si hay que reforzar alguna colmena, conviene hacerlo a finales del verano o al principio de la primavera, pues en esos momentos las abejas están aún activas y pueden almacenarlo en los panales - La abeja que miel te da, también tiene que yantar; al meter la catadera, piensa lo que has de dejar - La abeja y la oveja por abril dan la pelleja - En el abejar, no todo es melar - Todos hacen sopas en la miel, y el modorro melero también.

10.- Detecta precozmente la aparición de cualquier enfermedad Las abejas están expuestas a muchas epidemias que si no se atajan a tiempo pueden acarrear daños irreparables en el colmenar propio y en el de los vecinos. La máxima debe ser: Diagnóstico precoz y tratamiento preventivo mucho mejor que remedio curativo.

Félix Herrero García

domingo, 19 de marzo de 2017

EL PRODIGIOSO LENGUAJE DE LAS ABEJAS



Estamos en el tercer milenio: la abeja es todavía capaz de catalizar el interés de muchos entusiastas, apicultores y no. La investigación sobre la biología de la abeja, la morfología de su cuerpo y funcionamiento de los diferentes aparatos, y las diferentes castas presentes en la colmena están continuamente en estudio.



 Gracias a los nuevos instrumentos de estudio (microscopios, equipos ópticos y electrónicos fotográficos, cinematográficos y televisión para filmar también con grandes aumentos y examinado, entonces, en cámara lenta, etc.), se ha podido profundizar gradualmente en el conocimiento d e  e s t e i n s e c t o “ p r o d i g i o s o ” , favoreciendo, al mismo tiempo, la comprensión de los fenómenos biológicos vinculados a ella. No es difícil ver la abeja en el trabajo en el interior de la colmena. Mientras que en el exterior de la colmena visitan las flores, dentro de la colmena dedica su tiempo a diferentes operaciones como el almacenamiento del néctar y polen en las celdas, la crianza de los hijos y la construcción de panales. A menudo, sin embargo, no se sabe lo básico sobre las numerosas actividades biológicas de la abeja. Esto es crucial no sólo para una mejor evaluación de lo que la abeja hace, sino también para una mejor evaluación del apicultor y su conocimiento del comportamiento de la abeja y ser capaz de poner en práctica de forma racional las diferentes operaciones de la apicultura.



 ¿Cómo puede la abeja realizar actividades tan diferentes? Porque tiene un cuerpo que se lo permite y que no escapa a una regla general existente en el mundo animal: en la naturaleza, todos los órganos y cada aparato está estructurado con el fin de cumplir unas específicas funciones. El “prodigio” de las abejas reside en la configuración de su estructura biológica y etológica. Y aquí queremos destacar una de sus máximas expresiones: el considerado “lenguaje de las abejas”, que se manifiesta con su “danza”. El descubrimiento de esta forma de comunicación entre las abejas y su alto contenido de información es, sin duda, la obra maestra del etólogo austriaco Karl von Frisch que fue galardonado, en 1973, con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por su definición del lenguaje gestual de las abejas. Ya que el mensaje se transmite en forma simbólica, en el lenguaje gestual participa todo el cuerpo del insecto y no sólo determinados órganos o específicas moléculas, basado principalmente en la danza “circular” y la danza “ abdomen”.

Durante la búsqueda de alimento, la abeja informa al resto de compañeros de la ubicación de la fuente de alimento que ha descubierto y que merece ser explotado. L a s  d a n z a s  s o n  u n a s e r i e  de movimientos que el recolector realiza en los panales después de identificar una fuente de néctar interesante y tras haber recogido un poco de néctar para hacerlo degustar a sus compañeros. Cuando la distancia de la fuente es menor que 100 metros de la colmena, el recolector realiza la danza “circular”, es decir, describe algunos movimientos circulares casi completos, variando a menudo la dirección. Estimulado por estos movimientos, el resto de las abejas se acercan tocándola con sus antenas y pudiendo comprobar la calidad del néctar que ha previamente regurgitado en pequeñas gotitas y así podrá transmitir también información sobre la calidad del néctar recolectado y el olor de las flores del que la abeja bailarina se ha impregnado y que así podrán reconocer en su búsqueda. La rapidez y velocidad con la que este baile es realizado indica la abundancia de la fuente de alimento: cuanto mayor es la vivacidad, el número de cazadores-recolectores “ reclutados” que dejarán el nido para ir a su investigación será también mayor. Si, en cambio, la fuente de alimento se encuentra a una distancia superior a 100 metros de la colmena, el recolector realiza la danza “ abdomen”. L a d a n z a “ c i r c u l a r ” y  l a    d a n z a “abdomen” no están claramente diferenciadas; la alternancia de ambas indica que la distancia a los pastos descubiertos es intermedia.

Durante la danza “abdomen” la búsqueda de alimento se ejecuta hacia el panal en un tramo recto, realiza un semicírculo de nuevo al principio de este tramo, que vuelve a trazar de nuevo y repite un semicírculo en la dirección opuesta a la primera a la sección recta y lo repite. Mientras corre a lo largo del tramo recto, la abeja mueve con rapidez el abdomen a la derecha y a la izquierda (unas 13-15 veces por segundo), vibrando simultáneamente las alas. La frecuencia de estos acontecimientos hacia el panal, el número de “scodinzolamenti” a lo largo de la línea recta y el número de veces que lo recorre indican la distancia de la fuente de néctar de la colmena. Pero si abeja es lenta la fuente está muy lejos; por ejemplo, si el recolector en 60 segundos recorre 24 veces la línea recta a continuación, el pasto está a una distancia de 500 metros. Si en la misma unidad de tiempo, sólo lo realiza 8 veces indica una distancia de los pastos de unos 2.500-3.000 metros. La danza del “abdomen” incluye también la transmisión de las pequeñas gotas de néctar regurgitado, lo que ofrece a las otras abejas información sobre la calidad del botín, pero, sobre todo, proporciona información sobre la dirección que las abejas “reclutadas” deben de seguir en el momento de su salida de la colmena. La posición de la línea recta respecto a la vertical, durante la danza en los panales, indica el ángulo a tomar en relación con el sol para viajar a la fuente señalada. El conocimiento de los lenguajes gestuales de la abeja no se limitan a los bailes descritos anteriormente. En circunstancias especiales las abejas realizan otros tipos de danza, tales como de “alegría”, cuando está a punto de nacer una nueva reina o al final de un día de encuentro intenso y fructífero de comida; o la del “masaje “ para revivir otras abejas cansadas porque están entumecidas por el frío y por lo tanto incapaces de volver a la colmena. Probablemente, futuras investigaciones, harán que descubramos otras danzas y otras formas de comunicación; por ejemplo, no se conocen todavía los medios de comunicación que regulan la recolección de polen.


Este conjunto de rituales, conocidos y m e n o s c o n o c i d o s , y l o s q u e conozcamos en el futuro conducen a describir a la abeja como un insecto no sólo “prodigioso” sino también “inteligente”. La abeja, de hecho, aunque equipada con un sistema nervioso en el cerebro mucho más desarrollado que el de otros insectos, demuestra una notable facultad psíquica que, sin embargo, no puede llevarnos a compararla con una inteligencia similar a la humana, capaz de repente a adaptarse a nuevas situaciones. Pero estos instintos, sin embargo, juegan un papel muy importante: pensar en muchas de las actividades que la abeja asume durante su vida ha demostrado que la abeja puede ser considerado un animal simbólico ya que utiliza una transferencia de información por medio de signos convencionales que permiten, por ejemplo, que algunas abejas comuniquen dónde está la comida a través de una danza que indica las distancias mediante un movimiento en forma de ocho, de manera que puedan orientarse en relación con la posición del sol, hacia la dirección correcta para alcanzar el néctar . Lo que se presenta en este artículo probablemente no es suficiente para ilustrar una vida plena sobre la sociedad de las abejas, conjunto que algunos han llamado “superorganismo” al ver en ello sus actividades vitales tales como la nutrición, la supervivencia, reproducción y defensa; sin embargo, esto debería, ser útil para evaluar mejor las estrechas relaciones entre las principales estructuras de su cuerpo, su funcionamiento y su comportamiento.

Bibliografía
Domenichini G., 1986 - Aportes de entomología al progreso científico , Ann. Fac. Agr. U.C.S.C. (Piacenza), 26 : 205-224 . Free J. B., 1982 - La organización de las abejas, Edagricole, Bolonia. Frilli F. , Barbattini R. , N. Milani , 2001 - La abeja, formas y funciones. Calderini Edagricole, Bolonia : X + 112 pp . K. von Frisch, 1951 - En el mundo de las abejas , cuarta edición, Agrícola, Bolonia. Laurino L., Dal Moro A. , F. Rojatti, 1985 - La abeja y sus productos, Contras. APIC. Prov., Udine. M. Lindauer, 1975 - Il linguaggio delle Api sociali, Wadsworth Publishing. L. Pardi, 1983 - Karl von Frisch: El diálogo a través de la frontera de las especies, El moderno Apicultor , 74: 213-220 . E. O. Wilson, 1971 - La Sociedad de los insectos, Einaudi , Torino.

martes, 21 de febrero de 2017

APICULTURA CURIOSIDADES HISTÓRICAS



 En la cultura Mesopotámica, nos encontramos con una de las fuentes escritas más antiguas que se conocen, hechas sobre tablas de arcilla, que datan de unos 2.700 años a. J. C., y en las que consta el empleo de la miel como medicamento.


 Como dato curioso de un uso totalmente diferente, se sabe que Alejandro Magno murió en Babilonia y fue trasladado hasta Macedonia en un recipiente con miel, conservándose el cadáver totalmente intacto. ¥ En la civilización Hindú se les atribuye a los Azwin o dioses del sol el descubrimiento de la miel, y es muy interesante que el dios Vishnu fuera representado a veces bajo los trazos de una abeja posada en una flor de loto y Krhisna con una abeja azul sobre la frente.

  Los primeros datos que se poseen sobre la apicultura entendida como explotación por el hombre se remontan a la época del antiguo Egipto, e incluso se cree que ya realizaban la trashumancia. En jeroglíficos de 6.000 años de antigüedad existen representaciones de barcos con colmenas de barro en su interior.
 El signo que simbolizaba el Bajo Egipto era la abeja, lo que demuestra la gran importancia que tenía en la cultura egipcia.
 El papiro de Ebers es la principal fuente que recoge el conocimiento de la medicina egipcia y recoge cómo la miel y la cera se utilizaban para tratar diversas afecciones.

 En varias tumbas egipcias de más de cinco mil años de antigüedad se han encontrado ánforas con restos de miel, ya que en aquella cultura se consideraba que este alimento tenía propiedades mágicas y podía alimentarles y protegerles en el Mundo del Más Allá. Muchas de ellas, además, se acompañaban con etiquetas escritas donde se inscribía el origen de la mercancía y el año de su producción.
 La mitología griega admite que Júpiter fue alimentado por las abejas del monte Ida, y que elaboraban la miel con tal fin.
 Virgilio (70-19 a. J. C.), dedica el libro IV de su obra Geórgicas a explicar que las colmenas se pueden hacer pegando corchos ahuecados, dónde se deben ubicar, el trabajo que realizan las abejas y cómo el rey es el principal responsable de obtener una buena cosecha. Además, describe que para obtener un enjambre, había que sacrificar un toro joven, machacar sus vísceras a través de la piel (a palos) y dejarlo que entrara en putrefacción, de donde “saldrían unos animales dignos de ver por su aspecto maravilloso...”

 Este tipo de colmena de corcho que describe Virgilio, ha constituido la base de una gran parte de nuestras explotaciones apícolas prácticamente hasta mediados del siglo pasado, quedando todavía en  Los árabes, que estuvieron 700 años en España, dejaron un gran legado gastronómico, especialmente de dulces, siendo la miel uno de los ingredientes fundamentales.

lunes, 13 de febrero de 2017

NACE UNA NUEVA COLMENA



Las abejas tienen una capacidad adaptativa impresionante, por lo general su colmena estába situada dentro de un tronco caído (horizontal), pero también se puede adaptar a diversas formas de colmena que el hombre o la naturaleza han dispuesto para ellas, desde la campana de paja de los campos de girasoles hasta las colmenas verticales y apiladas, con paneles verticales y horizontales en desorden. Sea cual sea la forma del lugar donde se construirá la colmena, si está libre de malos olores, las abejas se adaptarán y construirán allí su hogar.


Cuando el multitudinario racimo es introducido dentro de su nuevo hogar, pronto sucede un fenómeno característico que indica la aceptación del lugar y el comienzo de las labores: las abejas comienzan a formar una columna por una de las paredes de la caja hasta que las primeras alcanzan la cúpula, aquellas pioneras avanzan un poco y se agarran firmemente del techo con sus patas traseras mientras más abejas van formando cadenas agarradas una a una hasta los 2/3 del techo al piso, formando un cono suspendido del techo que no llega hasta la base. Cuando el resto de las abejas no pareciera sumarse al rito, empieza la limpieza del piso y paredes de la colmena, mientras el cono permanece perfectamente inmóvil.

Cada abeja limpiadora va sacando del hogar pedazos de paja de tierra o de lo que haya, hasta dejar el piso totalmente limpio. Después de la limpieza de la planta baja, las abejas revisten el piso con cera; examinan una a una las rendijas del edificio cubriéndolas con propóleo para luego dedicarse a barnizar las paredes del edificio de arriba abajo; la guardia del edificio es reorganizada y una parte de las trabajadoras sale de su colmena con el objetivo de conseguir néctar y polen en las floraciones adyacentes.


Las colmenas modernas tienen marcos incrustados formando paredes horizontales y verticales. Las abejas los cubrirán de cera únicamente si el trabajo ya está empezado, lo mismo, si ya existen alvéolos en las paredes, ellas los enderezarán minuciosamente a su medida y en una semana tendrán un panal perfecto que sin la ayuda del hombre habría tomado al menos dos o tres meses en terminar (para alcanzar tal cantidad de almacenes).

El cono suspendido permanece colgado e inmóvil mientras la densidad de abejas al interior de la colmena aumenta considerablemente la temperatura del interior. Después de 16 a 24 horas de inmovilidad de las cadenas colgantes del techo, se comienzan a apreciar cuatro manchas blancas en cada uno de los dos lados del abdomen de las abejas, es una exudación solidificada, en forma de pequeñas láminas, se trata de la cera que producen las abejas, en su inmovilidad, a partir del néctar.

De pronto se ve a una de ellas salirse del cono, para ir volando hacia el techo; agarrándose firmemente a él, desprende con su lengua y la ayuda de sus patas, una de las ocho láminas de cera de sus anillos, comienza a humedecerla y a moldearla con su lengua y sus patas, cuando considera que el estado y la forma de la lámina están correctas la pega al techo y en seguida toma otra lámina, y hace lo mismo, pegándola justo al lado de la anterior. Repite el trabajo con las láminas de cera restantes, le da un toque final con su lengua y antenas y desaparece tan rápidamente como llegó.

Inmediatamente después llega otra de las abejas del cono a proseguir el trabajo de la anterior, añadiendo más láminas junto a las primeras, rectifica y se va. Así se va construyendo el panal, de abeja en abeja y lámina a lámina.

Cuando la pequeña pared interior laminada y colgante ha alcanzado cierto tamaño y grosor, se desprende del cono una abeja de otro tipo. Pertenece a la clase de las escultoras o cinceladoras, que no producen cera pero que si labran lo que sus compañeras han adosado; hunde la cera formando una primera celda, de la hendidura va sacando material para dar forma a los bordes, luego se va. Dos abejas más terminarán de darle la forma hexagonal y ahuecada (en forma de pirámide hacia adentro), mientras otras, por el otro lado de la nueva pared de cera harán lo mismo. Tan pronto como las primeras celdas están formadas, las obreras fundadoras emprenden el establecimiento de un nuevo bloque de cera (panal) en el interior de la bóveda. De esa manera, van formando panales paralelos al interior de la colmena.
Tipos de celdas…
Las abejas construyen cuatro tipos de celdas o alvéolos:

Los reales: Son del tamaño de una bellota.

Los grandes: Reservados a los zánganos o al almacenamiento cuando hay sobreabundancia de flores.

COMO NACE UNA NUEVA COLMENA
Los pequeños: Son cunas de obreras, y los almacenes ordinarios (8/10 partes de la superficie edificada de la colmena)

De transición: Unen los grandes con los pequeños.

Cada una de las celdas es un hueco hexagonal de forma piramidal (en punta); dicha base de cada celda sirve de pared para otras tres celdas del lado anverso del panal. Todos los ángulos del panal están afianzados, lo que le da robustez a la obra. Cada una de las celdas, que son tubos prismáticos (llamados también alvéolos) servirá para almacenar la miel, pero también para que la reina deposite sus huevos. La forma hexagonal de los alvéolos, los ángulos y disposición de las bases, están admirablemente construidos en función del ahorro de energía y de tiempo, algo que no ocurre con todos los insectos sociales.

Otras especies…

Las avispas, por ejemplo, recubren con celdas una sola faz de sus panales y no las dos como las abejas. Lo mismo las trigonas y las meliponas, que además de recubrir por un solo lado los panales, los disponen horizontalmente, debiendo construir gruesas columnas de cera para sostenerlos.

En consecuencia se resalta la prodigiosa economía de recursos, donde el espacio de la colmena es aprovechado al máximo (entre panal y panal hay 11milimetros de distancia). También se destaca un hecho misterioso; al principio de la elaboración de los panales, el bloque de cera es bastante grueso y lo asombroso es que a uno y otro lado del panal que empieza a formarse, las celdas son perfectamente recíprocas, ¿cómo es que las escultoras llegan a ponerse de acuerdo? Aún no se sabe cómo.

Una vez avanzada la labor, la reina da unas vueltas por la colmena como revisando el trabajo de las obreras, encuentra las habitaciones terminadas en una superficie ovalada. Allí, acompañada por sus escoltas elige un punto donde pondrá el primer huevecito azul (todos sus huevos son diminutos y azules); para ello, encorva su espalda y deposita con la extremidad de su abdomen un huevo en uno de los alvéolos vírgenes. Mientras, las escoltas forma un círculo alrededor de ella, le sostienen las patas, le acarician las alas y agitan sobre ella sus antenas.

Luego da unos pasos hasta la celda vecina, mete su cabeza en el alvéolo para cerciorarse que no haya ya un huevo y si es así, pone un nuevo huevo; dos o tres de sus escoltas, en seguidilla, se cercioran de que la abeja reina haya cumplido con su deber, mirando hacia el interior.

La abeja reina no para de desovar celda a celda, ni siquiera cuando duerme, hasta el otoño. La reina desova de mala gana en las celdas para los zánganos y por eso exige siempre a sus obreras que tengan preparadas celdas pequeñas (para obreras). Cuando estas últimas faltan, la reina pone huevos en las celdas anchas. Lo que es inmensamente curioso, es que los huevos que pone en las celdas grandes son invariablemente machos, como si los eligiera, y así parece ser: la abeja reina elige el género de los huevos que pone (mediante algún procedimiento muscular).

En efecto, una reina virgen no es estéril sino que está cargada de huevos macho; es en el baile nupcial, durante la fecundación, cuando el zángano le entrega esperma capaz de engendrar abejas hembras, obreras. Así, la abeja reina posee una espermateca, que se llena una sola vez en su vida, durante la fecundación por el macho (más que fecundación, entrega de esperma, puesto que huevos y esperma al parecer se juntan en el momento del desove), donde el zángano le entrega una cantidad estimada de 25 millones de espermatozoides.

lunes, 6 de febrero de 2017

LA DERIVA DE ABEJAS A OTRAS COLMENAS

Las abejas tienen su propio sistema de aduanas, y llegan a aceptar hasta un 30% de abejas de otras colmenas.


Emigrar no es algo exclusivo del ser humano. Muchas otras especies de animales cambian de hogar 

en función de los recursos de una zona. Lo que ya no es tan común es que organicen su propio 

sistema de aduanas para chequear a los visitantes. Las abejas son un sorprendente ejemplo.
Cuando cumplen dos o tres semanas de vida, entre un 10 y un 15% de las abejas se convierten en guardianas. Son como los soldados que defienden las entradas de la colmena de depredadores. Un equipo de la Universidad de Brisbane, en Australia, lleva años investigando el comportamiento social de las abejas, y ha llegado a la conclusión de que esas abejas guardianas no solo protegen la colmena de la entrada de avispas y otros depredadores, sino que trabajan como auténticos agentes de aduanas, examinando con detalle a las abejas que llegan desde otras colmenas.
La  deriva es la migración de abejas entre colmenas y es un fenómeno bastante común. A veces se produce por simple confusión de los insectos, que regresan a una  colmena diferente de la suya. A su llegada, los inmigrantes son recibidos por las abejas guardianas que se toman hasta medio minuto para revisar la firma química de la recién llegada. Si su huella coincide lo bastante con la de la colmena, la abeja es bienvenida. En poco tiempo, las sustancias (diferentes tipos de hidrocarburos) que identifican a la colmena impregnan a la inmigrante hasta hacerla indistinguible del resto.

En circunstancias normales, las colmenas aceptan, de media, un 30% de las abejas inmigrantes que llegan a sus puertas. Sin embargo, no todas pasan el filtro. A veces hay abejas que tratan de entrar en otras colmenas a robar miel. Las guardianas son especialmente hábiles en reconocer a estos insectos oportunistas por su manera de comportarse y los expulsan sin contemplaciones.
La huella química no es el único factor que decide si una abeja inmigrante entra o no. Los resultados de la investigación aseguran que los recursos disponibles en la colmena juegan un papel crucial. Se ha comprobado que si la comunidad tiene abundante miel y celdas libres las fronteras pueden llegar a abrirse del todo. Las guardianas solo se preocupan de detener depredadores, no a otras abejas. En cambio, si hay escasez de recursos, las entradas pueden llegar a cerrarse hasta el punto de no dejar entrar a ningún extraño. En esos casos, las guardianas se muestran especialmente agresivas y no se limitan a ahuyentar a abejas extrañas, sino que pueden llegar a matarlas. 

BIBLIOGRAFIA
www.newscientist.com
http://jeb.biologists.org/content/219/22/3505